Querido amigo,

Este fin de semana he podido comprobar de nuevo que no hay mejor intérprete que tú para esas canciones con sabor "tiempos pasados siempre fueron mejores". Cuando mis temblorosas manos leyeron tu último artículo en El Correo, sentí una vez más ese "déjà vu", que me susurraba al oído la certeza de haber leído ese mismo artículo, en ese mismo periódico, por el mismo autor.

Porque, sin duda, la nostalgia y el cariño es lo que te mueve a escribir, esta vez desde tu atalaya de Aldaketa, esa asociación que se define a sí misma como "sin ánimo de lucro", para abrir los ojos a los inmaduros vasquitos y vasquitas y recordarnos lo increíble que fue el Estatuto de Gernika, que como todos sabemos fue un gustoso presente de AP y el PSOE

Querido Joseba, puede que mi enfermedad, que tu llamas nacionalismo, me impida comprender pensamientos tan elevados como el tuyo. Estoy seguro de que los demás lectores del grupo Vocento (ese grupo que recibió en su tiempo "donaciones" amables de algunas organizaciones infieles al Alzamiento) sí que comprenden tus sentidas reflexiones Hegelianas y Shopenhauerianas. Son tan claros y directos tus escritos, tan del pueblo llano... Y es que ¡qué ahogado se encontraba tu desbordante genio pensador en esa cárcel nacionalista! ¡Qué yugo aquél que te obligó a ser parlamentario tantos años, Consejero de Cultura y demás mullidos asientos!

Pero me consta que incluso en la discrepancia siempre has amado intensamente tu antiguo partido. Ya en una entrevista en El Diablo Vasco en el 2000 bordabas así la habitual pregunta pendular:

"¿El péndulo volvería al soberanismo en un eventual escenario del PNV en la oposición?"

"No lo sé. Espero y deseo, no por el bien del PNV sino del país, que el nacionalismo no pase a la oposición. Sería gravísimo para la cohesión social de Euskadi".

¡Oh! Qué ecuación tan democrática inspirabas: PNV en la oposición = malo para el país. Evidentemente, ya sabemos que es de sabios rectificar y pronto dejarías la casa del padre para encontrar cobijo en ONGs intelectuales sin ánimo de lucro que brotan en estos tiempos. Y con ese torrente de votos nacionalistas que arrastraste al constitucionalismo en las últimas elecciones.

¡Ay! pero qué cabeza más dura tienen en el PNV. Y de oído, mejor no hablamos, porque tus músicales artículos no parecen ablandar el visceral resquemor hacia esa patría "una, grande, libre" de algunos pobres ciudadanos. Con tanta bondad, Joseba, no te toman en serio. Déjame aconsejarte, humíldemente, que deberías hacer como otros grandes pensadores, ex-bibliotecarios nacionales, ex-terroristas de ETA y otros grandes libertadores, que viendo que el bucle melancólico no provocaba cosquilleo alguno en la emponzoñada conciencia de los nacionalistas, decidieron entonar sin tapujos "la bien pagá". Pronto descubrieron que el marxismo es el camino, pero el de Groucho, bajo el lema "Estos son mis principios. Si no le gustan... puedo cambiarlos".

Qué malos fueron aquellos años 80, querido Joseba. En un siempre plural debate-homenaje a Onaindía (groucho-marxista donde los hubo) en La 2, afirmabas indignado que el PNV había legitimado a ETA y había desligitimado totalmente el Estatuto. ¡Hay que ver cómo desde el poder, el PNV inyectaba sus fábulas y mitos nacionalistas en esos oscuros años de Naranjito y La Bola De Cristal! Tú, sin embargo, esos años no podías hacer nada para solucionarlo, porque eras un simple Consejero de Educación y portavoz del Gobierno Vasco.

Lo que sí creo es que con un poco de esfuerzo puedes convertirte en una luz redentora que iluminará nuestro sombrio camino. Lo digo, porque hace poco, arropado por tus nuevos mecenas (Fundación Para La Libertad, en este caso), descubrí en tí un faro en mitad de una tempestad de mediocridad nacionalista. Exactamente en el momento que afirmabas revelador:

"...alguna vez en los últimos tiempos, cuando me preguntaban: ¿Sigues siendo nacionalista?. Tengo que decir que no es una pregunta que me preocupe demasiado, suelo decir. “A veces pienso que soy de los pocos nacionalistas de verdad que quedan en este País”

Un inigualable nacionalista de verdad, que seguidamente afirma: "Con la misma diferencia que he dicho antes que sí existe la nación catalana, sí existe la nación vasca; no es lo mismo que Cataluña sea nación, que Euskadi sea nación, porque en ese caso, la nación catalana y la nación vasca agotarían el todo del espacio político de Euskadi y de Cataluña, lo cual iría en contra de la libertad y del pluralismo."

Ahora lo entiendo. España es "Nación", así en mayúsculas. España, patria forjada desde el entendimiento y la concordía de unos buenos casamientos y unas cuantas conquistas. Que ya sabemos que el castellano fue siempre lengua de encuentro y no de imposición, como decía el inteligentísimo borbón. Euskadi y Cataluña, no deben ser nación, porque irían en contra de la libertad. Y además, descubro maravillado que Su Ilustrísima es la reencarnación de Sabino Arana y de los pocos nacionalistas que quedan en este País (que no nación) según tus propias palabras.

Lástima que te hayas reencarnado en el Sabino de los últimos años, con su ciaboga españolista y todo. Pobre Sabino. Fue demasiado tarde, y la fiebre nacionalista se extendió rápidamente. Ten cuidado, Joseba, no vayamos a tropezar dos veces en la misma piedra.

No sufras, amigo Joseba, por mí envenenada alma. Sólo tus aristotélicos (y variados) artículos de opinión pueden purificar esta tierra, como aquél piano de Sam despertaba en Rick los más íntimos recuerdos. Para que siempre nos quede París, tócala, Joseba, toca "Mientras pasa el tiempo".