LA SUSI CON LEONOR

Divina la foto de mi Doña Sofía y mi Doña Leonor en la cubierta del 'Fortuna'. Fue el último día de la Copa del Rey de Vela.Mi Doña Leonor se empeñaba en jugar con las gafas de sol de mi Doña Sofía, y mi Reina ya no sabía cómo ponerse para que la niña no le echara mano a las gafas. La verdad es que mi Doña Leonor, cuando le da por algo, se pone un poco 'jartible'.

- Como todos los niños, doña Susi, como todos los niños -me dijo mi Reina, con su sonrisa más profesional, cuando me excusé, porque no he conseguido que mi Infanta tenga las manos quietas.

Pues mi Reina va a perdonarme, pero yo creo que, como todos los niños, no. De hecho, llevaba yo unos días intrigadísima con ese asunto.

Una tarde, estaba con mi Doña Leonor, viendo los documentales de la 2, como todo el mundo, cuando, de pronto, la niña salió corriendo, se fue derecha a la habitación de sus papás y, ¡zas!, se agarró como una alpinista a esa pulsera de oro, con el nombre Leonor grabado en brillantes, que mi Doña Letizia lleva en su muñeca de 'top model'. No sé quién le habrá regalado eso, qué buen gusto, me han dicho que ya hay chinitas que van vendiendo por Chueca unas que son exactamente iguales. Total, que mi Doña Letizia tuvo que dejar de hacer lo que estaba haciendo: arrumacos a mi Don Felipe.

Otra tarde, estábamos mi Doña Leonor y yo viendo el 'Tomate', que es algo que no hace nadie, cuando mi Doña Leonor se fue rauda de nuevo a la habitación de sus papás y, ¡zas!, se colgó como una trapecista del Circo del Sol de esa cinta que mi Don Felipe suele llevar al cuello. Mi Don Felipe, claro, tuvo que dejar lo que estaba haciendo: arrumacos a mi Doña Letizia.

Una mañana, mi Doña Leonor y yo tomábamos el aperitivo tan ricamente y, ¿a que adivinan lo que de pronto ocurrió? Pues eso: mi Doña Leonor se fue de repente, hecha una 'marionjones', al gabinete donde sus papás disfrutaban de un rato de intimidad y, ¡hala!, se puso a agarrarles la nariz a los dos. Naturalmente, el Heredero y la Esposa del Heredero tuvieron que olvidarse de lo que hacían: 'arrumacarse' el uno al otro.

Y el colmo fue el lunes por la noche, vísperas de que mi Don Felipe se fuera a Colombia, a lo de mi don Alvaro Uribe. Como es natural, mi Don Felipe y mi Doña Letizia tenían muchos arrumacos que hacerse ante la perspectiva de unos días de separación. Pues fue mi Doña Leonor, se encajó entre los dos, y se puso a jugar con la nuez de papá y con las clavículas de mamá. Por supuesto, adiós arrumacos.

Por la mañana, durante el desayuno, se lo afeé. Pero mi Doña Leonor me dijo:

- Mientras no reformen la Constitución, fuera arrumacos. Que luego pasa lo que pasa, me traen un hermanito, y menudo lío.

Y luego dirá mi Rey que mi Reina es una gran profesional. Para gran profesional, mi Doña Leonor.

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