A pesar de los informes publicados en los principales medios de información sobre las matanzas que están perpetrando los soldados estadounidenses, todavía muchos izquierdistas en Estados Unidos son incapaces de unirse para pedir la retirada inmediata e incondicional de las fuerzas de ocupación de Iraq.
Afortunadamente, la mayoría de los estadounidenses son conscientes de que la presencia de Estados Unidos en la zona sólo contribuye a la violencia, y no a hacer que ésta diminuya.
Chris Toensing, en un artículo en In These Times de este mes, insiste en que “los partidos religiosos chiíes, en particular, prefieren que el ejército estadounidense se quede hasta que ellos consoliden su control sobre los aparatos de seguridad. Incluso los iraquíes independientes, como Isam al-Jafayi, temen que se produzca una intensificación de la violencia sectaria y de las múltiples milicias tras la retirada de Estados Unidos.”
Uno de los más avezados analistas de la situación en Iraq, Nir Rosen- autor de In the Belly of the Green Bird: The Triumph of the Martyrs in Iraq (En la entrañas del pájaro verde: El triunfo de los mártires en Iraq), no parece coincidir con la interpretación de Toensing de que los iraquíes quieren que las fuerzas estadounidenses sigan en Iraq. Rosen explicaba en diciembre de 2005, en un artículo para The Atlantic :
“En un momento determinado- bien sea antes o después- las tropas estadounidenses abandonarán Iraq. He estado durante la mayor parte de la ocupación informando desde Bagdad, Kirkuk, Mosul, Faluya, y desde otras partes del país, y puedo asegurarles que a una mayoría creciente de los iraquíes les gustaría que fuera lo antes posible... Con anterioridad a las elecciones del 30 de enero de este año, la Asociación de Académicos Musulmanes- que es la más importante institución sunní y está estrechamente vinculada con la mayoría de la insurgencia nativa- exigió un compromiso para el establecimiento de un calendario de retirada estadounidense como condición para su participación en las elecciones (A cambio, la Asociación prometía contener la resistencia).
Pero no han sido sólo los sunníes quienes han pedido la retirada: el dirigente chií, Moqtada al-Sadr, inmensamente popular entre los jóvenes y los pobres, ha exigido lo mismo. Así como antes también lo hizo el líder del Consejo Supremo Chií de la Revolución Islámica en Iraq, Abdel Aziz al-Hakim, quien lo había pedido por primera vez el 23 de abril de 2003.”
Marc Cooper, colaborador de The Nation, junto con otros “izquierdistas”, sigue desde hace tiempo las directrices neoconservadoras que justifican una ocupación duradera de Iraq e incluso ha firmado recientemente el desafortunado “Manifiesto Euston”, en el que, entre otras cosas, se pide que continúe la ocupación de Iraq. En el documento se dice:
“No obstante, coincidimos en nuestro juicio sobre el carácter criminal, reaccionario y semi-fascista del régimen baazista de Iraq, y reconocemos que su derrocamiento fue una liberación para el pueblo iraquí. Asimismo estamos de acuerdo en considerar que, desde el día en que esta se produjo, la auténtica preocupación de los liberales genuinos y de los miembros de la izquierda debería haber sido luchar por instaurar en Iraq un orden político democrático y reconstruir las infraestructuras del país para establecer, tras décadas de la más brutal opresión, unas condiciones de vida para los iraquíes semejantes a las que tienen garantizadas quienes viven en países democráticos, en lugar de hurgar en las razones para la intervención.”
Así que, al igual que el presidente Bush, los firmantes de este documento creen que la izquierda y muchos otros deberían presionar a los iraquíes para que se sometan a la versión estadounidense de la democracia. Entre los firmantes del “Manifiesto Euston” se encuentran los editores de la revista Dissent, Michael Walzer y Mitchell Cohen; el miembro del consejo editorial, Paul Berman y Kanan Makiya, colaborador de la revista.
La semana pasada, en el Washington Post, Nir Rosen continuaba diciendo: “Bajo el gobierno de Saddam Hussein, los disidentes calificaban a Iraq como la ”república del miedo” y esperaban que la situación se acabara en el momento de la caída de Hussein. Pero la guerra- ese ha sido el resultado- ha diseminado el terror democráticamente. Ahora se siente miedo no sólo del régimen o de los soldados estadounidenses sino de cualquiera y en cualquier lugar... Hoy, los estadounidenses son sólo una más de las milicias sumidas en la anarquía.”
Trabajar para dar fin a la ocupación de Iraq desde las entrañas de la bestia no va a ser algo sencillo, especialmente con personas como Marc Cooper que intentan erigirse en modelo para nosotros.
Si Estados Unidos se fuera mañana, la violencia no se terminaría de repente. Nunca ningún activista contra la guerra me ha dicho algo distinto. Pero si Nir Rosen tiene razón y las fuerzas de ocupación son sólo una más de las milicias en un país que tiene muchas, el retirar a una de ellas de inmediato ¿no sería dar un paso en la buena dirección?
Joshua Frank, autor de Left Out! How Liberals Helped Reelected George W. Bush, edita http://www.BrickBurner.org

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