Memoria histórica: lo asistencial se impone a lo político en el texto del Gobierno, de Antonio Casado en El Confidencial
Zapatero no quiere abrir más frentes. Y estos de la llamada ‘memoria histórica’ los carga el diablo. No quiere olas en vísperas de las vacaciones, justo cuando The Economist, en su editorial de esta mañana (“¡Viva Zapatero¡”), se rinde a los inesperados encantos del “más popular y más consolidado de los líderes europeos”, y cuando el heraldo oficial en materia de sondeos le va a traer excelentes noticias este mediodía (hoy toca barómetro del CIS, con valoración de líderes e intención de voto).
A lo que vamos. La vicepresidenta Fernández de la Vega explicará hoy, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que así como el Gobierno se ha ocupado de equiparar a homosexuales y dependientes, por ejemplo, con el resto de los ciudadanos, en el disfrute de todos los derechos, ahora se dispone a hacer exactamente lo mismo con las víctimas del franquismo.
Ese es el espíritu del anteproyecto de Ley de Extensión de Derechos a los Afectados por la Guerra Civil y la Dictadura, fletado hoy por el Gobierno. Más cerca de lo asistencial que de lo político, el texto desmiente a quienes durante estas últimas semanas venían endosando a Zapatero una especie de mórbido empeño en ajustar cuentas con los asesinos de su abuelo y reabrir heridas de la guerra civil.
Moncloa se esfuerza en negar un cierto repliegue en el inicial objetivo de retribuir el sacrificio de las víctimas del franquismo en todas sus formas, sobre todo desde el punto de vista moral y político. Sin embargo, el desenlace de tan estrepitoso debate nada tiene que ver con ese supuesto revanchismo que, a modo de ataque preventivo contra el Gobierno Zapatero, le venían atribuyendo los dirigentes del PP un día sí y otro también.
Finalmente, han decaído los aspectos más controvertidos de la ley. No habrá revisión de sentencias por juicios sumarísimos de carácter político. El Gobierno no osará pedir a la Iglesia que retire de numerosos templos las placas de homenaje a los ‘caídos’ del lado franquista. Ninguna retirada masiva de símbolos va a alterar el sueño de nadie. Nada de rebautizar calles o plazas. En fin, nada nuevo ni especial por reparar la memoria de las víctimas más allá de ayudas personalizadas a quienes, por ejemplo, quieran buscar los restos de sus familiares en fosas comunes. O de desagravios económicos en forma de indemnizaciones, pensiones y algún otro tipo de prestación.
Ahora el problema lo tendrá Zapatero con Izquierda Unida y ERC, los partidos que iniciaron junto al PSOE esta aventura de la llamada ‘memoria histórica’. Querían haber ido mucho más allá y se sienten defraudados. Lo cual no descarta que, si este borrador no se reforma, vuelva a darse el caso de que ERC y el PP, por distintas razones, vuelven a votar juntos contra el Gobierno, como ya ocurriese en el caso del Estatut.
