Si les digo que ahora los inversores son mucho más selectivos, quizás no les descubra nada nuevo. Probablemente el hecho de que les concrete que esta cautela tiene ahora como origen la confirmación de un techo en el ritmo de crecimiento de los beneficios empresariales, tampoco es una novedad. Y en un contexto de niveles altos, inimaginables hace unos meses (y años), de los precios del crudo. ¿Quién se acuerda de los 10 dólares el barril de 1998? Sí, todo esto no es nuevo. Como tampoco que, poco a poco, esta incertidumbre se está trasladando a unos niveles más altos de volatilidad, pero sin alcanzar los máximos del año vistos a principios de junio. En aquel momento fue pánico, ahora es precaución.
¿Preocupante? Aún seguimos optimistas para la evolución de las Bolsas en la última parte del año. Pero es preciso reconocer que ahora es momento de ser prudentes. Los datos son claros. Salidas netas de dinero en los fondos de renta variable norteamericanos por valor de 3.400 millones de dólares en julio, pero con ventas de 5.800 millones en la última semana; desinversiones de fondos de renta variable emergente durante la última semana por 1.900 millones, con lo que se acumulan ya unas salidas por 16.900 desde mayo. Los mercados siempre anticipan el futuro. Pero las Bolsas sufren en un contexto de incertidumbre que puede afectar de forma negativa a las previsiones a futuro. ¿Hasta cuándo? Las valoraciones siguen siendo atractivas, el dinero es abundante y cada vez hay menos margen para subir los tipos. Este último factor será clave en la recuperación futura del mercado.
José Luis Martínez Campuzano es estratega en España de Citigroup.
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