El «embarque», de Alfredo Caballero Sardina en La Nueva España
La cuestión estaría en saber quién embarcó a quién, si Trevín a Areces o Areces a Trevín. Existe una segunda hipótesis, que es la que habla de un embarque encadenado, es decir: tú embarcas, yo te embarco. Me estoy refiriendo al ya famoso y molesto asunto de la «lloquerada» de Porrúa, protagonizada por un grupo de ganaderos de la comarca oriental contra el presidente Areces y su séquito, hace ya unos meses, y que acabó con quince de los primeros en los Juzgados de Llanes.
Se dice que Trevín, buen conocedor del terreno que pisa, lo vio venir de lejos. Sabía que en Porrúa se podía montar aquel día un pequeño 2 de mayo y buscó una disculpa para no estar presente en uno de sus viejos feudos llaniscos. Embarcó, por tanto, a Areces y a sus acompañantes, que se tuvieron que tragar solos el marrón de la cencerrada y la contundente intervención de las fuerzas de seguridad, liberando inocentemente al delegado del Gobierno de una situación bochornosa que su propia presencia física hubiese agravado y que, indudablemente, le hubiese restado adictos de cara a próximos comicios, municipales y autonómicos.
Pero, claro está, a Areces tampoco se la puedes jugar gratis. El viejo sí que esto a él no se le hace, qué si él se tuvo que tragar aquel bochorno, el delegado del Gobierno no se podía ir de rositas (sic). Tú me embarcas, yo te embarco. De esta manera el Presidente habría exigido al delegado (merced a las responsabilidades que por su cargo debe asumir el segundo) que iniciase las acciones necesarias para empapelar a los alborotadores y, consecuentemente, devolverle el embarque.
A Trevín no le quedó mas remedio que atender la petición de Areces y dar las órdenes oportunas para que, de alguna forma, se lavase el honor del presidente del Principado. Al final, los quince ganaderos identificados en aquella lloquerada por los agentes de seguridad acudieron a una vista oral ante la jueza de Llanes, arropados por gran número de personas e instituciones, para, posteriormente, ser absueltos de todos los cargos que se les imputaban. Embarque por embarque, favor por favor.
Este tema de los ganaderos y los lobos del Cuera qué duda cabe que es complejo y grave, pero es más grave aún la total ausencia de medidas para ponerle solución. Es más grave aún la falta de voluntad de escuchar y dialogar con los que conocen y sufren el problema. Es más grave aún el empecinamiento de las administraciones (central, autonómica y municipal) en hacer oídos sordos a las protestas y peticiones de soluciones inmediatas, mucho más grave la soberbia con que se procede y machaca a los que, no teniendo otras formas de que se les escuche, recurren al ruido (que no a la violencia).
Yo tengo familiares, muy directos, y muchos amigos ganaderos y manifiesto, con sinceridad, que me preocupa su futuro, máxime cuando existe el convencimiento (al menos para mí) de que nada pueden esperar de las actuales administraciones de cara a su futuro.
Aún en el día de hoy colea esta grave situación en las páginas de algunos diarios asturianos. Batidas contra los lobos se autorizarán a causa de la presión ejercida por colectivos ganaderos, pero sin la participación de los ganaderos; los ganaderos, a casa, y el Gobierno del Principado, a los tribunales por permitir las batidas. Esto último es lo que propone un grupo de ecologistas muy amantes de los lobos, pero incapaces de aportar soluciones al problema.
Yo la verdad es que cada vez entiendo menos. Fíjense que he llegado a pensar (porque de este mundo loco en que vivimos se puede esperar cualquier cosa) que, a lo mejor, en un futuro no muy lejano, se permita votar a los lobos y que ésa pueda ser la razón de que se proteja la proliferación de estos depredadores. Pues puede ser, pero la verdad es que ello constituiría un auténtico «embarque».
Alfredo Caballero Sardina es concejal del PP en el Ayuntamiento de Llanes.
