La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

24 Julio 2006

Paz a los muertos, de Eduardo Álvarez Puga en El Periódico

El PP ha instrumentalizado en contra del actual proceso pacificador el aniversario del execrable asesinato de Miguel Ángel Blanco. Nadie mencionó que si estas negociaciones se hubieran iniciado unos años antes, tal vez no lloraríamos ahora su muerte ni la de otros inocentes. Siempre existió en el nacionalcatolicismo una tendencia a compensar con la supuesta voluntad de los fallecidos las abundantes deserciones ideológicas de los vivos. Para la dictadura habían "caído por Dios y por España" tanto los ateos confesos como los mercenarios moriscos atraídos por el salario y el botín de la guerra.

La nación democrática no es ninguna abstracción metafísica unitaria y homogénea, sino una realidad compleja y, en ocasiones, contradictoria. La patria es el pueblo y la voluntad de la nación es la voluntad mayoritaria de los ciudadanos expresada mediante elecciones libres, periódicas y secretas. El uniformismo patrio, la sagrada unidad, no es más que una grosera manipulación. Contra la constitucional soberanía del pueblo no pueden invocarse deseos de quienes, por desgracia, ya no pueden manifestarlos. En una democracia se contabilizan solo los votos depositados en las urnas por los ciudadanos a los que las leyes reconocen la plena capacidad política. Las negociaciones no solo cuentan con el apoyo de los representantes del pueblo libremente elegidos, sino que también los resultados de las encuestas más solventes reflejan el respaldo de la opinión pública.

Para la claridad del debate conviene precisar que no todas las víctimas del terrorismo significan lo mismo, aunque todos los crímenes sean igualmente condenables. Ernest Lluch dedicó su vida política a oponerse al franquismo ardorosamente defendido y elogiado por Carrero Blanco; el militar golpista Sáenz de Ynestrillas estaba situado en el polo opuesto al del periodista José María Portell; Miguel Ángel Blanco jamás haría los interrogatorios del comisario Melitón Manzanas. Franquistas, militantes de partidos de derechas y de izquierdas fueron víctimas del terrorismo. Pero no todos defendían los mismos valores. Dejemos en paz a los muertos para que sus descendientes puedan vivir en paz.

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