Sé tú mismo". El mismo consejo que Pasqual Maragall le dio a José Montilla en el acto en que se proclamó candidato a la Generalitat, lo oyó José Luis Rodríguez Zapatero seis años atrás de labios de José María Aznar. Sentado en un sofá de la Moncloa, cinco días después de ser escogido secretario general del PSOE, Zapatero mantenía su primera conversación larga con el que era entonces presidente del Gobierno. Los dos protagonistas guardarán en su memoria lo que allí se dijeron pero trascendió que un Aznar más cálido de lo habitual le comentó, al que luego fue su sucesor, las dificultades que tuvo que sortear para consolidarse en el PP. Aznar le dio su mejor recomendación: "Sé tú mismo".
No sé hasta qué punto Zapatero se ha dejado llevar por esta frase y la ha aplicado al pie de la letra, pero en más de una ocasión sus actitudes personales no se han correspondido con la prudencia que debería tener un presidente del Gobierno. Hoy tenemos al Gobierno de Israel irritado por su gesto de colocarse un pañuelo palestino, ayer fue el permanecer sentado en un desfile militar mientras se homenajeaba a la bandera de Estados Unidos y otro día fue no asistir a la misa del Papa en Valencia.
Habrá quien verá en estos gestos un esfuerzo populista de Zapatero, un señuelo electoral para mantener bien satisfechos a los sectores progres del país, pero son tantas cosas sumadas y tantos charcos en los que se ha metido él y ha metido a su Gobierno que al final todo puede ser más sencillo de lo que parece: Zapatero está hecho de esta pasta.
Es el mismo que no tiene problemas en admitir en un mitin en Madrid que es del Barça y que bromea sobre las crisis del Real Madrid. El mismo que ante un Colin Powell encolerizado porque le ha hecho esperar 50 minutos en su primera entrevista después del 11-M, le dice sin pestañear que retirará las tropas de Iraq y que ya puede ir avisando a Bush. El mismo al que le apetece decir en otro mitin en Barcelona que aplicará el Estatut tal como salga del Parlament. El mismo que se abraza a Chávez y Morales y no se inmuta por tener a Bush en contra. El mismo que dice que respetará lo que decida el pueblo vasco, en pleno acoso del PP.
Rubalcaba, el Fouché de la política española, si pudiera se tiraría de los pelos ante estas muestras de frivolidad. Jordi Pujol siempre decía que en política a veces se tiene que retroceder un paso para dar después dos de golpe. O González parafraseando a Deng Xiaoping decía aquello de que no importaba si el gato era blanco o negro, lo importante era que cazase ratones. Tantos años de pragmatismo, para que ahora Zapatero vaya siempre por el camino más corto.
Lo mismo se podría decir de sus decisiones sobre la igualdad hombre-mujer, los derechos de los homosexuales o la situación de la Iglesia. Siempre ha ido un poco más allá de lo políticamente correcto. En el PSOE se recuerdan discursos suyos muy duros contra los obispos. Y lo mismo se puede decir sobre su obsesión por la República, influido por la figura de su abuelo.
Su naturalidad está muy bien en estos tiempos que corren, pero quizás debería pensar alguna que otra vez en que ocupa la presidencia del Gobierno. Primeras piedras Joaquim Nadal dijo en enero del 2004 en una entrevista a La Vanguardia:"No pondremos nunca una primera piedra, ni una placa". Gran titular y gran frase. Lástima que en sólo el mes de julio, el Govern ha puesto once primeras piedras en diversos actos en Catalunya. En defensa de Nadal, ninguno de estos actos eran de su departamento, pero está claro que su mensaje no ha calado entre sus compañeros de Gabinete. Eso sí, la actividad del departamento de Nadal no para estos días.
Felip Puig gana enteros Esta semana se ha conocido que Felip Puig será el número tres en la lista de CiU al Parlament, pero no es ésta la única sorpresa que le guarda Artur Mas. El dirigente de CiU quiere que Puig sea su mano derecha en el Govern y le reserva el cargo de conseller en cap. Parece que Puig ha superado las reticencias que despertaba entre los hombres de confianza de Mas, después de haber sido su líder espiritual cuando empezaban y eran conocidos como talibanes.
Centristas, con CiU El lunes pasado en el Círculo Ecuestre hubo un emotivo encuentro de antiguos dirigentes y ex militantes de Centristes de Catalunya. Vicenç Capdevila, Manolo Sárraga, Josep Sánchez Llibre, Ferrer Profitós, José María Mesa Parra, Lluís Franco o Lluís Alegre fueron algunos de los asistentes. Una lectura: prácticamente todos han acabado en la órbita de CiU. En el PP, nadie.

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