La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

23 Julio 2006

EE.UU. descuida muchos objetivos estratégicos, de Paul Kennedy en Clarín

Conviene recordar la historia. Cuando los imperios se retiraron de zonas ocupadas militarmente, cobraron capacidad de maniobra en regiones valiosas que habían olvidado. Si EE.UU. dejara Irak, volvería la vista a áreas clave.

En 1947, el gobierno británico se retiró del subcontinente indio y también de su mandato en Palestina. Sus funcionarios habían tratado de conciliar las diferencias entre hindúes y musulmanes y entre árabes y judíos, pero los esfuerzos fueron inútiles y a Gran Bretaña los costos se le estaban haciendo demasiado altos. Además de constituir un drenaje de recursos, la situación limitaba la libertad de acción del país en otros lugares. Al retirarse tanto de India como de Palestina, Gran Bretaña recuperó la capacidad de maniobra que había perdido. Pudo empezar a equilibrar su presupuesto, desempeñar un papel importante en la instrumentación del Plan Marshall y tener tropas disponibles en Alemania occidental para la formación de la OTAN.

Cabe destacar que, en el caso de India, el gobierno británico notificó su retirada a hindúes y musulmanes con quince meses de anticipación: no fue una huida, sino una advertencia de que se había fijado una fecha. En el caso de Palestina, los británicos pidieron a las Naciones Unidas que se hiciera cargo de lo que era un problema internacional y no un problema de policía imperial.

En 1962, luego de ocho años de lucha independentista argelina que dejaron un saldo de alrededor de 350.000 muertos, el flamante presidente de Francia, el general Charles de Gaulle, decidió poner fin a los intentos de su país de gobernar Argelia. La decisión de De Gaulle fue muy polémica y virtualmente precipitó una guerra civil francesa, pero le quitó a Francia un peso muy grande de los hombros.

La guerra argelina había consumido tanta atención y tantos recursos, que Francia se había convertido en una potencia de segundo orden. Liberada de esa carga, se transformó con rapidez en el país más influyente de Europa occidental, un actor independiente al que los Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña tuvieron que conceder una nueva importancia. Es asombroso todo lo que se puede hacer cuando ya no se tiene una mano atada a la espalda.

En 1973, Richard Nixon decidió poner fin a la intervención de los Estados Unidos en Vietnam, un conflicto que costó la vida a unos 58.000 soldados estadounidenses. Ninguno de los motivos para intervenir en ese país seguía teniendo sentido. La guerra había transformado a los Estados Unidos en un gigante inválido, había devastado la moral de sus fuerzas armadas, debilitado sus finanzas, dividido a la opinión pública esta dounidense y merecido el desprecio del mundo.

En vano los conservadores estadounidenses insistieron en que una retirada dañaría de forma irrevocable el poder y la influencia de su país en el mundo. El verdadero resultado fue que le permitió a Washington pasar a ser una potencia mucho más efectiva en Europa y Oriente Medio y que le dio una capacidad de maniobra mucho mayor en relación con la Unión Soviética y China.

No propongo disponer la semana que viene una retirada instantánea y catastrófica de Irak. Sin embargo, llegó la hora de que el Congreso de los Estados Unidos debata con seriedad el establecimiento de algún tipo de plazo análogo al que fijó Gran Bretaña para retirarse de India. Si ese plazo es de nueve, doce o quince meses no tiene tanta importancia como el anuncio en sí. Nada hace que alguien se concentre tanto, observó el Dr. Johnson, como saber que lo van a ahorcar al amanecer. Y nada generará tanta concentración en los mullahs y políticos rivales iraquíes, y en los vecinos calculadores de Irak, que la notificación de un plazo para la retirada. ¿Los iraquíes tendrán en cuenta ese plazo y trabajarán para llegar a un acuerdo digno y poner fin al derramamiento de sangre? No lo sabemos. Pero por lo menos todas las partes habrán recibido la debida notificación de las intenciones de Washington.

¿Seremos objeto de burla? Sin duda. ¿El vicepresidente Dick Cheney y su raleado grupo de neoconservadores odian eso? Sin duda. Pero no nos retiraremos de Kuwait, Afganistán, Arabia Saudita ni de los países del Golfo; tampoco disminuirá nuestro compromiso con Israel. Una retirada no lleva inevitablemente a otra, y tenemos que concentramos en cosas más importantes. Liberados del sumidero iraquí, podremos volver a instrumentar una estrategia global y coherente que nos permita dedicarnos con más flexibilidad a los objetivos estadounidenses en Europa, Africa, América latina y Asia.

Una vez libres de ataduras en Bagdad, los Estados Unidos serían un actor mucho más ágil en relación con Moscú, Beijing y Nueva Delhi, como bien saben esos gobiernos (y ésa es la razón de que prefieran que sigamos enterrados en las arenas de la Mesopotamia).

La alegría que podrían experimentar los enemigos de los Estados Unidos ante nuestra retirada de Irak, por lo tanto, sería prematura y efímera. Nos desharíamos de una carga que ya amenaza con envenenar nuestra política interna y nos distrae de acontecimientos importantes que tienen lugar en otras partes del mundo. Bismarck dijo que los Balcanes no valían los huesos de un granadero pomerano. Irak no vale la vida de otro pelotón de infantes de marina.

Bastará con que anunciemos que proyectamos retirarnos en 2007. Comprobaremos que las cucarachas se escabullen.

Paul Kennedy Historiador, Universidad de Yale.

Copyright Clarín y Tribune Media Services, 2006. Traducción de Joaquín Ibarburu.

servido por caffereggio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, sobre política y economía, que cree que este mundo podría tener arreglo si dialogásemos más

Estadísticas

Fotos

caffereggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera