El famoso novelista belga Georges Simenon empezó, jovencísimo, a trabajar en la sección de sucesos de un diario popular de París. Contó que en aquella ocasión trató a un viejo comisario de la policía judicial, quien le dijo: "Los delitos que pasan por mi mesa pueden ser atribuidos a tres clases de criminales. Primero, los que tienen mala suerte y que por ello caen en nuestras manos. En segundo lugar están los listos, que se escabullen entre nuestros dedos y, finalmente los tontos, que caen por sí solos".

¿En qué categoría colocaríamos a Remedios Sánchez Sánchez, acusada de un serial de asesinatos de ancianas? Semanas atrás, durante la alarma social por los delitos cometidos en las costas valenciana y catalana, la aparición en Barcelona de ancianas muertas en sus casas, sin infracción de puertas ni ventanas, produjo una gran preocupación.

Pero he aquí que cuando se esperaba la detención de alguna banda de rumanos u otros sujetos procedentes del Este, apareció una mujer peninsular,empadronada en Barcelona. Los Mossos d´Esquadra, sin duda con otra policía, desarrollaron una buena labor. Actuando contra reloj - para cortar el serial- dieron con Remedios, cuyo patronímico es todo lo contrario de lo que administraba a las ancianas. Sin antecedentes judiciales, sin cómplices - por lo que se sabe hasta ahora- y actuando a la chita callando, era difícil localizarla. Se movía por el entorno de donde trabajaba, en la cocina de un bar de la calle Balmes. Un retraro robot basado en descripciones de una víctima dada por muerta por Remedios facilitó a los Mossos la pista que los llevó a detenerla, mientras jugaba con un máquina tragaperras en un bingo. ¿La máquina dio el móvil de sus asesinatos? Una versión de los Mossos d´Esquadra considera que la ansiedad de Remedios era solamente la de matar. Robaba el monedero y otras cosas a su alcance, pero no registraba pisos ni muebles para hallar objetos de mayor valor. De todas maneras, no hay que negar su ludopatía. A veces no había pasado un cuarto de hora después de haber matado a una anciana y ya estaba frente a la tragaperras.

Los Mossos emitieron un comunicado de la detención de la presunta y añadieron que había utilizado una tarjeta de crédito de una de las víctimas para introducirla, sin éxito, en un cajero automático provisto de videocámara. Menos mal que dieron éste y algún otro detalle que podían probar su culpabilidad. De otro modo, la alarma entre la multitud de ancianas que viven solas no se hubiera calmado. Hubiera permanecido muy viva la inquietud por dudar de la culpabilidad de la detenida. La judicatura mostró su malestar hacia los Mossos por haber dado demasiada información antes de que el caso llegara a la mesa del juez, donde iba a someterse al secreto de sumario. Quizá no sea demasiado operativa una prematura información que pueda dar pábulo a un proceso paralelo en medios de comunicación. Pero también puede ser negativo no saber si se ha dado o no con el autor de un serial que podría continuar. Otras veces ha habido errores, como ocurrió hace unos pocos años en México, donde detuvieron a un individuo al que llamaron Mataviejas,cuando en realidad los asesinatos en serie, también de ancianas, se debieron a una mujer. En el mismo México, y más recientemente, se ha detenido a Juana Barranza, conocida en las veladas de lucha libre como autora de un serial de más de 30 asesinatos de ancianas.

Es bueno señalar que últimamente han disminuido, casi desaparecido, los atracos nocturnos a casas más o menos aisladas. La vuelta de un contingente de la Guardia Civil a Tarragona, de donde se había ausentado antes de tiempo, es decir, antes de que los Mossos los sustituyeran, ha podido si no acabar con los atracos por lo menos suspenderlos. Es posible que ante la nueva situación de vigilancia las eventuales bandas permanezcan agazapadas esperando a que se baje la guardia. Ha sido muy bueno que la Guardia Civil y los Mossos hayan dado cuenta de la detención de varias de ellas, algunas procedentes de Rumanía, de donde han venido policías para cooperar. Entre otras cosas han acabado con los grupos de menores rumanos que con gran celeridad atracaban tiendas en la parte alta de Barcelona.

Pero de todos los colectivos, repitámoslo, son las ancianas que viven solas las más necesitadas de consejos y de seguridad. Como acaba de decir Rodríguez Zapatero, España puede enorgullecerse de ser, en estos momentos, el país de Europa con un más alto índice de longevidad. Y como, según las estadísticas, las mujeres suelen vivir siete u ocho años más que los hombres, claramente se echa de ver que el número de ancianas, viudas o solitarias, es muy alto. KRAHN En ciertos barrios, como el Raval, los Mossos han visitado hogares de ancianas para prevenirlas sobre lo que deben hacer o no hacer, como no abrir a extraños y ni siquiera a los que se pueden presentar con falsas identidades. Se ha provisto a muchas de ellas de un dispositivo conectado con la comisaría más cercana; basta pulsarlo cuando se produce una situación amenazadora.

La mexicana antes aludida tenía una edad parecida a la que actualmente tiene Remedios Sánchez. Y si una practicaba la lucha libre, la otra es una pícnica y robusta gallega de escasa estatura. A ambas les sobraban fuerzas para estrangular, con cualquier pañuelo, a octogenarias y nonagenarias, puesto que una de las asesinadas en Barcelona había cumplido ya 95 años.

Son muchas las vulnerables ancianas solitarias y demasiadas las facilidades que pueden hallar desaprensivas personas que se convierten en criminales.