Se acabó el emborronar un millón de libretas con el más íntimo de tus deseos o la más surrealista de tus aventuras para que no salgan de un cajón. Internet, y en él, 'blogger.com', tiene la llave a un millón de diarios personales y otros proyectos variopintos. el sector editorial toma nota.
El cajón está perdiendo protagonismo en la vida del escritor.Antes aspiraba a cobijar durante años las primeras obras de un futuro autor de culto y ahora apenas se encarga ya de sus calcetines.Internet ha ocupado su lugar, robando al romántico diario convencional la virginidad que sólo el márketing (si hablamos de los escritos íntimos de un cabeza de cartel literario) había conseguido empañar.El fenómeno blog, que empezó siendo un vulgar apéndice del Crea tu propia web, se ha convertido en una alternativa para todo aquel que siempre aspiró a dejarse leer por otro. ¿Exhibicionismo literario o medio de comunicación en plan monólogo? Sea cual sea el caso, el mundo editorial está a años luz del milagro, aunque ya hay pequeños sellos voyeurs.
Labreu Edicions es uno de ellos. Comandado por Esther Andorrà (que hace las veces de editora, diseñadora, impresora e incluso distribuidora), este modesto sello afincado en Cornellà se dedica desde hace un par de años a buscar autores noveles en la Red.Su último descubrimiento ha sido Tina Vallés, una joven vecina del Raval que puso en marcha un blog «para no tener que enviar mis cuentos mil veces». «Antes, cuando escribía un cuento se lo enviaba uno a uno a mis amigos y ahora simplemente lo cuelgo en el blog y ellos pueden pasarse a leerlo», explica. Su sitio está en www.tinavalles.blogspot.com y es más conocido como L'aeroplà del Raval, título también del libro publicado por Labreu, que recoge parte de lo que puede encontrarse en la web.
Curiosa es la antipiratería o piratería al revés que practica esta editorial: mientras Internet copia y desmonta la industria del cine y de la música, la del libro se retroalimenta con contenidos virtuales. «Siempre que me preguntan por qué me interesé por el trabajo de Tina o de la revista Paper de vidre (de la que también ha publicado una antología de textos), digo que me parece tan bueno que me da miedo que un día no esté. Porque eso es Internet.Un día está y al otro puede no estar. ¿Y si se va la luz justo en el momento en que me apetece leerlo?», se pregunta Esther.Para entonces tendrá los libritos, aunque sus autores no se los hayan pedido.
Porque, paradójicamente, si algo tienen en común los escritores en blog es que no les interesa publicar. Lo hacen, pero no de la manera convencional, y no les apetecería cambiar de sistema.Al menos, eso afirma uno de los responsables de Paper de vidre (www.paperdevidre.net), Guillem Miralles: «Creo que el escritor en la red tiene muy claro que no quiere ser otra cosa. Precisamente su fuerza está en la red. Ningún escritor que tuviera éxito en Internet debería pensar que su popularidad es un primer paso para llegar el libro impreso. Creo que son dos caminos diferentes».
Rebobinemos un segundo. Porque quizá no todo el mundo lo tenga tan claro y, viendo el interés suscitado por las letras virtuales en el sector editorial (independiente), quiera probar suerte colgando sus relatos en la red. Si es así, lo primero que tiene que hacer es reunirlos. Lo segundo, entrar en www.blogger.com, la matriz del sufijo blogspot que acompaña a la mayor parte de los blogs de los que probablemente hayas oído hablar. Lo tercero, hacerte con una identidad y empezar a colgar uno a uno tus relatos o ir introduciendo días y noches de tu ya diario virtual. Y luego, a esperar a que una editora como Esther se asome a tu pequeña ventana. Así de fácil.
«El problema es que la red no deja de ser una esfera pública periférica. Está ahí, sí, pero en una especie de marginalidad que la limita», considera Adrián Crespo, uno de los tres responsables de la hilarante marcha de la publicación El Muñeco Whisky (www.www.elmunecowhisky.com).Éste nació con la intención de convertirse en un fanzine real.Por entonces se llamaba Acapulco 66 y tenía vocación de monográfico.Su primer número se llamó Elvis obeso e incluía artículos e historietas sobre la decadencia del Rey del Rock. «No llegó a editarse, nos decidimos por la red porque tenía más virtudes que defectos», explica Adrián. La fórmula se agotó y fue sustituida hace año y medio por El Muñeco Whisky, un periódico para mentes despiertas y con ganas de pasar un buen rato. Pero, lo dicho: «Internet tiene límites. No está claro que sea un medio de comunicación de masas. Ser o no ser conocido (que es lo mismo que aparecer o no como entrada en un buscador por contenido) depende de la conectividad (los amigos o links que puedas incluir en tu web) y de San Google», añade Adrián, que sí cree que la red pueda ser cantera de escritores. ¿De escritores con mucho tiempo libre? ¿Cuánto se dedica a un blog?
Es la primera pregunta que se hará cualquier internauta curioso que visite un blog. La mayor parte de ellos están tan bien cuidados que parece que su administrador se pase el día pegado a la pantalla del ordenador. Adrián lo tiene claro: «Tardo una hora en escribir la noticia, hacer el montaje de la foto y colgarlo». Todo depende, pero las facilidades de la matriz son tantas que simplemente debe introducirse el texto que se quiera colgar en una especie de ventana, y listo. Se tarda lo que se tarde en escribir. Basta con calcular el tiempo que uno pasaría ante un diario personal.
Un diario que visitarán al día siguiente ojos de cualquier parte del mundo. El iniciado consulta al día una media de cinco blogs, y no tiene por qué estar entre ellos el de Billy Corgan o cualquier otra estrella del rock que se precie. Pero, eso sí, entre semana, en esos ratos muertos que quedan entre el cigarrillo y el café.«Todo el mundo lo habrá notado. Los fines de semana, las visitas bajan», dice Esther. Lo que no aclara es si también bajan las entradas.
© Mundinteractivos, S.A.

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