Al respecto de ciertas noticias que aparecen estos días sobre el expediente toponímico de Siero, tenemos a bien hacer públicas las siguientes informaciones y precisiones, para que la opinión pública del concejo tenga todos los elementos de juicio en un asunto que les atañe de cerca:

El expediente toponímico de Siero se está tramitando de una manera totalmente regular y de acuerdo con la legislación vigente, como ya se hizo en otros concejos. Son dos decretos del Gobierno de Asturias (publicados en el BOPA el 19 de abril del 2002 y el 23 de agosto del mismo año) los que regulan el proceso de recuperación y fijación de la toponimia, así como las funciones y objetivos de la Junta Asesora de Toponimia.

El Ayuntamiento de Siero solicitó a la Junta Asesora de Toponimia, con fecha de 24 de abril del 2004, el inicio del expediente toponímico. Se celebraron tres sesiones de trabajo de la JAT en la Casa de Cultura Siero: el 28 de febrero, el 15 de marzo y el 23 de marzo del este año.

De acuerdo con el procedimiento habitual de la JAT, ésta pidió que en las sesiones de trabajo estuvieran presentes una representación del Ayuntamiento (en número y rango que éste eligiera) y de técnicos municipales. Y así, además de los miembros de la JAT, estuvieron presentes en las sesiones: una representación municipal del PSOE (Concejala de Cultura); una representación municipal del PP; una representación municipal de IU-BA; el jefe del Negociado de Estadística; la jefa del Archivo Municipal; el responsable del Serviciu de Normalización Llingüística de Siero; dos expertos en la toponimia de Siero, externos a la JAT y filólogos titulados, y filólogos de la Oficina de Política Lingüística del Principado.

De acuerdo con la práctica de la JAT recogida en su reglamento interno, la revisión de la toponimia de Siero se hizo tomando como base el nomenclátor «Nomes de conceyos, parroquies, pueblos y llugares del Principáu d'Asturies», de la Academia de la Llingua Asturiana. Todas las revisiones toponímicas se hacen tomando como base el nomenclátor de la Academia. Además, el Ayuntamiento aportó un informe toponímico que encargó a la Universidad de Oviedo en 2002, aprobado en pleno en el año 2005.

Sobre el nomenclátor de la Academia se hicieron las oportunas y necesarias correcciones y añadiduras, siempre avaladas por rigurosos trabajos de campo realizados por los expertos filólogos, en un trabajo supervisado constantemente por la JAT y el Ayuntamiento de Siero, a través de su Serviciu de Normalización Llingüística. En ningún caso se contó con informes alternativos de otros miembros de la JAT o ajenos a ella, y si se hubiera tenido conocimiento de ellos, se hubieran tenido en cuenta a todos los efectos.

Como resultado de la revisión realizada, (a) se corrigieron algunos errores que aparecían en el nomenclátor de la Academia, como «Llaneces» en lugar de Llanaces (en la parroquia de Anes / Samartindianes), «La Récula» en vez de Recullá (en la parroquia de Trespando), o la omisión de Colloto / Cualloto como lugar sierense de la parroquia de Granda, de acuerdo con los nomenclátores actualmente oficiales; (b) se añadieron muchos nombres de poblaciones que faltaban en el nomenclátor de la Academia. Para percatarse de la envergadura del trabajo, baste este dato: el nomenclátor de la Academia consigna solamente 396 nombres de poblaciones en Siero, pero en la propuesta de JAT figura un total de 1.057 nombres de poblaciones. Por lo tanto, en el nomenclátor de la Academia faltaban nada menos que 661 nombres de poblaciones, que la JAT añadió tras una laboriosa investigación de campo de acuerdo con el Ayuntamiento.

Una vez finalizados los trabajos de revisión, el pasado 26 de junio se remitió al Ayuntamiento la primera propuesta, que hay que entender como un borrador con carácter provisional. El Ayuntamiento dispone de dos meses para emitir su opinión y hacer las consultas y observaciones pertinentes. En todo caso, la JAT no tramita nada con lo que el Ayuntamiento esté en desacuerdo.

La JAT tiene como principio básico de su actuación hacer propuestas fundamentadas técnica y filológicamente, y con el pleno conocimiento de los Ayuntamientos, que bastantes veces son los que sugieren muchas de las propuestas, como sucedió en el caso de Siero. La JAT en absoluto puede ni quiere imponer nada al Ayuntamiento. En la propuesta de la JAT aparecen opciones para que el éste las considere o elija entre ellas. Si se examina la propuesta de la JAT, se verá que, entre otras cosas, no es cierto que se aconseje eliminar los topónimos Anes, Argüelles, Colloto, Carbayín o Urbanización la Fresneda.

Tanto el Ayuntamiento como las asociaciones y los vecinos de Siero van a tener ocasión de expresar sus propuestas y alegaciones sobre la toponimia del Concejo, que serán tenidas en cuenta con toda consideración.

Es obvio precisar que, por supuesto, los miembros de la JAT tienen toda su capacidad para encargar y presentar informes técnicos que complementen los ya realizados, a fin de ponerlos en conocimiento del resto de los miembros de la JAT usando para ello la vía normal (que no es otra que las sesiones reglamentariamente convocadas) y enriquecer así el expediente toponímico de Siero.

Ramón d'Andrés es Secretario de la Junta Asesora de Toponimia del Principado de Asturias y Xosé Firmu García Cosío es Responsable del Serviciu de Normalización Llingüística del Ayuntamiento de Siero.