El pasado 20 de abril, en plena refriega entre el gobierno de Castilla y León y el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a cuenta del desarrollo de las líneas de AVE que se supone que cruzarán esa comunidad, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, se vio obligada a intervenir en la polémica, para intentar acallar las dudas que se suscitaron, no sólo en Castilla, sino también en Asturias -aquí se habló de esto porque como recordarán nuestros lectores nos pusimos burros-, en donde empezó a ponerse en cuestión la famosa promesa Zapatero, que ahora todo el mundo considera ya una más de sus innumerables patrañas. Veánlo, como hacemos siempre, en un periódico: Zapatero no se anduvo con tantas precauciones. Aseguró que los túneles permitirán que «en cuatro o cinco años» se tarden 35 minutos en viajar en tren de Oviedo a León. «Una vez que entre en servicio la Variante en 2009, la distancia por ferrocarril entre las dos vertientes del macizo se acortará 34 kilómetros -es decir, un 40 por ciento del recorrido actual- y los tiempos de viaje se reducirán más de una hora», manifestó. Gracias a ello, añadió, se podrá ir de León a Madrid «en una hora y cuarenta minutos, ya que en 2007 la Alta Velocidad estará en Valladolid, en 2008 en León y en 2009 esperamos que esté la conexión definitiva con Asturias».

Los tiempos han cambiado mucho, y ahora ya no parece importar gran cosa que los presidentes del gobierno sean unos mentirosos compulsivos, cosa que en el caso del presidente del gobierno español, y por lo que respecta a Asturias y a los asturianos, se da por descontada, a poco que se revisen compromisos que lanzó a los cuatro vientos, como el de la venta de Izar o el de este maldito AVE, que ni va a llegar en el 2009, ni va a tardar lo que dijo que iba a tardar, y ni tan siquiera va a ser un AVE, sino un ferrocarril de esos que el ministerio denomina de "altas prestaciones", cuyo secreto radica en la compatibilidad entre las líneas de pasajeros y mercancías, una compatibilidad forzada por razones presupuestarias, para la que no hay ni tan siquiera una tecnología contrastada que nos asegure que ese experimento vaya a funcionar razonablemente bien, tal y como en su momento reconoció el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, cuando recibió a una delegación de Izquierda Unida que fue a pedirle explicaciones, encabezada por Jesús Iglesias, que tuvo que volver con el rabo entre las piernas.

Intentamos averiguar la verdad y es tremenda

La polémica de abril trajo consigo un descubrimiento que realizamos desde esta página, a base de mucho insistir, que acabó por cundir y convertirse en un debate que causó un cierto interés en una Asturias que no suele interesarse por casi nada. Nos referimos al problema de la compatibilidad de los tráficos de pasajeros y mercancías, y por lo tanto a la compatibilidad de anchos: el ancho europeo y el ancho propio de los ferrocarriles españoles. Parece ser que esa compatibilidad, para empezar, ya reduce las velocidades punta de estos ferrocarriles, ante la imposibilidad de mantener el calibrado de las vías que exige la alta velocidad, cuando sobre ellas circulan los pesados convoys de carga. Pero es que además, allí donde vayan a instalarse estos trazados mixtos, como es el caso de la línea entre Asturias y Valladolid, en buena parte de su recorrido, es necesario utilizar los famosos intercambiadores, como el de Valdestillas en Valladolid.

El descubrimiento de que la instalación de los intercambiadores podía crear un desproporcionado retraso, obligó al ministerio, en la pasada primavera, a soltar nubes de tinta de calamar para intenter confundirnos, liarnos y hacernos olvidar la polémica, cosa que lograron sin mayor esfuerzo, pues cuatro meses después sabemos, como decíamos, que no vamos a tener un AVE, que el viaje de Madrid a Oviedo va a durar cinco horas, que va a haber al menos tres intercambiadores en el camino, y lo que es peor, que entre Pola de Lena y Gijón no hay proyecto, terrenos expropiados y ni la menor idea de lo que se pretende hacer, pues así como las directrices de ordenación del territorio preven una única estación de AVE (sui generis) en Llanera, los políticos hablan de Oviedo, Gijón y Mieres, como si al final esto fuese a terminar siendo lo que todos nos tememos: un tren de mercancías. Y encima nos hacen cuchufletas, como esta que publicamos hoy, conscientes de que en Asturias la oposición política es como una colonia de felices pasajeros en el "Barco del Amor". No es de extrañar que encima los insulten y los llamen "oposición bronca" y cosas así, como tragan todo...

Las tonterías de Magdalena Álvarez

La tinta de calamar ministerial, llevó a la señora Álvarez a soltar una monumental estupidez que no podemos dejar de refrescar, pues demuestra la falta de conocimiento y la ligereza con las que desde el poder se tratan los asunto que para los ciudadanos de a pie son tan esenciales, como en este caso lo es el futuro de sus comunicaciones ferroviarias para los asturianos: “Conforme se van haciendo las infraestructuras, hay un diseño, una planificación, una coherencia, una racionalidad que quizá era lo que faltaba antes, cuando se hacían inversiones de una manera inconexa y no permitía sacarse el máximo partido a esa inversión hasta que estuviera totalmente terminada”, indicó, para explicar inversiones adicionales como la de Valdestillas y la que se hará en Pajares para utilizar la traviesa variable. También, apuntó que si el actual Gobierno central no hubiera “duplicado o triplicado” esfuerzos hubiera sido imposible cerrar lo que estaba pendiente.

La Diputada Alicia Castro no pudo resistirse y le preguntó a la ministra Magdalena que qué era eso de la "traviesa variable", en una pregunta que reproducimos en los documentos de El Comentario TV (junto con la respuesta que no tiene desperdicio): "¿podría la señora Ministra explicar en qué consisten las traviesas varibles? ¿Acaso confundió la señora Ministra las traviesas variables con el tren de rodadura variable, o acaso confunde la señora Álvarez una traviesa con un furgón o un rail con una rueda? Formuladas estas aviesas preguntas, añadió la diputada Castro la pregunta fundamental: "¿nos está diciendo que se van a colocar intercambiadores como el que se va a construir en Valdestillas (Valladolid), a la entrada y a la salida de los túneles, dado que en estos se construirá el ancho europeo de vías y a la entrada y a la salida de Penares el ancho, según el PEIT será el ibérico?"

La ministra se cisca en los asturianos

Léanse la respuesta en Documentos de El Comentario TV, insistimos, porque a lo único que contesta la ministra es a la parte en la que la diputada Castro le vacila un poco con la "traviesa variable", pero es que a lo que importa, es decir, al problema de los intercambiadores, que al final implica qué ancho de vía se va a utilizar, que velocidades se podrán alcanzar, y qué retrasos habrá que soportar, a eso, la ministra no contesta, con lo que se confirman nuestras más negras sospechas, y es que nos están ocultando que la construcción de la variante de Pajares y de Guadarrama, las mayores inversiones de la historia de las infraestructuras de comunicación en España, no nos van a permitir tener un ferrocarril competitivo, sino un tren que tardará cinco horas entre Oviedo y Madrid.

Véase con quá falta de rigor, de seriedad y de respeto, contesta la ministra, a esta diputada que realizó una pregunta cuya respuesta quieren saber todos los asturianos, en definitiva, ¿qué anchos, qué trazado, va a tener eso que tan alegremente llaman AVE?: "más allá de estas definiciones técnicas, hablar de "traviesas polivalentes o variables": que posee varios valores, o que varía o puede variar, respectivamente, según las primeras acepciones del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española dejan más claro ante los ciudadanos el compromiso de este Gobierno, al alejarse de lenguajes crípticos y pretendidamente técnicos, y de presentaciones de grandes trazos en el mapa sin elementos de reflexión, análisis y detalle que los respalden; tan imprecisos ambos como del gusto de gobiernos anteriores, por permitir el acomodamiento de las expresiones al grado de incumplimiento de los compromisos de cada momento". En definitiva: ¡nada, de nada, de nada! que se cisca en los asturianos y en su representación, y que está clarísimo que de AVE nada, y que ese tren va a tardar más de cinco horas. ¡Y nadie tiene nada que decir! ¡Da igual! Ni empresarios, ni sindicatos, ni partidos...