Israel tiene vía libre para seguir bombardeando el Líbano durante una semana más, como poco. A ese acuerdo llegaron el jueves Estados Unidos e Israel, según ha asegurado, citando fuentes oficiales norteamericanas, THE NEW YORK TIMES: "El objetivo es reducir la capacidad de las milicias de Hizbulá. Tras ese periodo, Condoleezza Rice viajará a la región para tratar de establecer una tierra de nadie en el sur del Líbano y tal vez también una fuerza internacional que controlaría las fronteras de ese país".

Tras confirmar, más o menos, lo anterior, THE WALL STREET JOURNAL ha descrito, también citando fuentes oficiales, la estrategia --la "visión a largo plazo", en palabras del diario norteamericano-- sobre la que reposa esa iniciativa: "Hace 10 años, cuando Hizbulá e Israel se enzarzaron en un baño de sangre que duró varias semanas, Bill Clinton mandó a su secretario de estado Warren Christopher a la región para que llevara a cabo una intensa actividad diplomática entre Damasco y Jerusalén. Al final logró acordar un alto el fuego. ... Hoy, el Gobierno de Bush tiene un planteamiento totalmente distinto. Subrayando que es más importante un cambio que una paz a corto plazo, ... el presidente y su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, no tienen intención alguna de hacer una gestión diplomática similar a aquella. Visitar Damasco está fuera de cuestión. Por el contrario, miembros del Gobierno han dicho que la misión de la señora Rice es obtener los apoyos necesarios para anular a Hizbulá. ... El Gobierno de Bush pretende utilizar la crisis actual para propiciar un cambio a largo plazo en la zona. ... Para bien o para mal, Estados Unidos y miembros de algunos gobiernos árabes ven la prosecución del conflicto como parte de una reforma de Oriente Próximo en la línea marcada por la eliminación de los regímenes de Irak y de Afganistán".

Ambos diarios norteamericanos ven un solo peligro: que la destrucción sistemática del Líbano y la creciente lista de bajas civiles que ello está provocando haga crecer el apoyo de la población árabe hacia Hizbulá. The Wall Street Journal añadía otro temor: el de que un misil de los milicianos chiís alcance objetivos militares o industriales sensibles en Israel. "Miembros del Gobierno y analistas norteamericanos creen que en ese caso Israel no tendría más opción que atacar a los principales sostenedores de Hizbulá, a Siria y a Irán. Si ello ocurriera, toda la región se vería implicada en la guerra. Y, aunque improbable, esa posibilidad no deja de ser plausible".

O sea que Bush estaría pensando en algo parecido a una revancha de sus sucesivos fracasos en la zona, por muy terribles que sean las consecuencias que puede provocar. Lo que sí es bastante seguro es que sus asesores no están haciendo caso de opiniones como las que ha formulado William Pfaff en un artículo que ayer reproducía LE MONDE: "En la explosiva situación que vive Oriente Próximo, EEUU no puede tomar ninguna iniciativa que no agrave las cosas. ... Desde el principio, el Gobierno de Bush ha utilizado su potencia militar supuestamente intimidatoria en Afganistán ... y en Irak. Miles de personas han muerto. ¿Pero ha intimidado a los supervivientes? ¿Por qué crece el número de soldados norteamericanos y aliados que hacen falta en Irak y en Afganistán? ¿Por qué el control norteamericano y de la OTAN se debilita, en lugar de reforzarse, en esos dos países?".