La exclusiva de Casimiro García Abadillo en EL MUNDO el martes pasado ha sido un espejo en el que se ha reflejado lo mejor y lo peor del periodismo español actual. El titular de la noticia era éste: «El explosivo que estalló el 11-M fue distinto del que tenían los islamistas».
«No estamos ante una entrega más de los misterios, agujeros o enigmas del 11-M», advertía el director del diario, Pedro J.Ramírez, esa misma mañana en la COPE. «Todo el sumario está construido sobre la base de que lo que estalló en los trenes fue Goma 2 ECO, que no contiene nitroglicerina (...), mientras que el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano dijo de manera reiterada ante la Comisión de Investigación que en ocho de los diez focos de las explosiones del 11-M se encontraron restos de nitroglicerina».
«Por lo tanto, lo que estalló en los trenes no es el mismo explosivo que había en la mochila de Vallecas, en la furgoneta Kangoo, en el piso de Leganés o en las vías del AVE», añadió Luis del Pino. «Esa es la pista clave que llevó a Acebes a decir que había sido ETA», recordó Federico Jiménez Losantos.
Intereconomía, la COPE, Onda Cero y Onda Madrid se hicieron eco de la noticia. Las demás callaron. Esperaron tres interminables días a que el Ministerio del Interior, sin aportar prueba alguna, anunciara en un comunicado que el jefe de los Tedax se había equivocado.
«No crean los oyentes que, cuando Fernando Múgica lleva varias semanas sin publicar, es que está de vacaciones», explicó Ramírez.«Como Casimiro, cada uno sigue sus temas y no se publica algo hasta que no tenemos el convencimiento de que todos los hilos están amarrados».
«Espero que hoy mismo el Ministerio del Interior ponga a disposición del juez Del Olmo y del PP los informes elaborados por los Tedax en los focos de la explosión y, si en esos informes pone que había nitroglicerina, se pongan como se pongan los gobernantes y algunos colegas especializados en meterse debajo de la cama no vaya a ser que se enteren de algo, el sumario del 11-M se ha venido abajo». Reconoció Ramírez que el señor Manzano pudo haberse equivocado.
Tres días después de la primicia, que los medios del Grupo Prisa, como en los peores tiempos de los GAL, volvieron a comerse con patatas, el Ministerio se agarró al clavo ardiendo que ya les había adelantado el director de este periódico: «Sánchez Manzano se equivocó».
«Decir, como dice Rubalcaba, que el jefe de los Tedax se equivocó, que confundió nitroglicerina con dinamita, la parte con el todo, es rigurosamente falso, además de imposible y estúpido», afirmó Jiménez Losantos el viernes. «Es imposible creerlo al escuchar las declaraciones de Sánchez Manzano (...) Si mintió, debería ser destituido de inmediato y procesado por prevaricación, pero ¿cómo lo van a hacer con el tío que tiene todas las claves de la versión oficial, de la falsedad oficial más bien?
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