De un país sin esquemas y otros lances judiciales, de Jesús Cacho en Nueva Economía de El Mundo
En el Santander se viven días de intensa marejada, y es que no existe en el mundo un banco de la dimensión e importancia del Santander que se encuentre con su cúpula, desde el presidente hasta los miembros de la Ejecutiva, implicada en un puñado de causas penales capaces de quitar el sueño al más pintado, lo que no es obstáculo para que este año gane la suma de 7.000 millones.
Las pretensiones de los pilotos son propias de un país que ha perdido los esquemas», decía esta semana en la radio el bueno de José Barea. Los señores pilotos de Iberia se han salido con la suya, con la mediación de la ministra de Fomento, de modo que el Gobierno se ha convertido en garante de un acuerdo privado suscrito por los gestores de una compañía que cotiza en Bolsa con una parte de sus empleados. Puro surrealismo, capitalismo al revés, propio de los tiempos que vivimos. Todavía mejor les ha ido a los burócratas de RTVE (más de 7.000 millones de euros de déficit), 4.150 de los cuales se van a casa con indemnizaciones millonarias, a pesar de lo cual la tele pública continúa teniendo una plantilla que supera las de Antena 3 y Telecinco juntas.En la desmesura que gobierna la vida española, los responsables de investigar la trama de corrupción marbellí estiman la fortuna del cerebro Roca en 500.000 millones de pesetas, la mitad de los cuales estaría fuera de España, mientras el ya famoso Pocero espera realizar plusvalías de más de 600 millones de euros con la venta de los veintitantos mil pisos de la ciudad fantasma por él levantada en Seseña (Toledo), que por no tener no tiene ni servicio de agua corriente.
En el país por cuyas costuras rebosan a borbotones las evidencias de corrupción, el titular de la primera fortuna española, dueño de uno de los mayores bancos del mundo, resultó el lunes enganchado en los cuernos de un nuevo lance judicial. Un juez de Santander, precisamente de Santander, ya son ganas de tocar la viola, acaba de dictar auto de transformación, previo a la apertura de juicio oral, contra Botín y su Comisión Ejecutiva por no haber satisfecho a Hacienda en tiempo y forma los impuestos correspondientes al famoso regalo del 1% del capital de Banesto efectuado por don Emilio a Alfredo Sáenz y otros, con motivo de la compra en su día del banco intervenido. Los imputados arguyen que pagaron esos impuestos, si bien tarde, pero la pregunta del millón, después de tantos años, sigue sin respuesta: ¿Por qué Botín regaló más de 15.000 millones de pesetas a Sáenz? ¿Cosa de la proverbial generosidad de la familia cántabra? ¿O tal vez se trataba de un simple y elemental te doy uno a condición de que me des cien? Y ¿qué podía dar Sáenz a Botín, qué podía tener que valiera tanto dinero? La información necesaria para saber cuánto valía de verdad el banco, del que había sido nombrado interventor por el Banco de España. Pero ¿es que acaso Botín ofreció más dinero que Ybarra (BBV) por Banesto? Eso es exactamente lo que sucedió.
Días de intensa marejada los que se viven en el SCH, y es que no existe en el mundo conocido caso de un banco de la dimensión e importancia del Santander que se encuentre con su dirección, desde el presidente hasta los miembros de su Ejecutiva, implicada en un puñado de causas penales capaces de quitar el sueño al más pintado. Con ese horizonte, que no parece ser obstáculo para que el banco gane este año la astronómica suma de 7.000 millones de euros, la renovación traumática de la cúpula del Santander que muchos consideran inevitable acaba de ser abortada de forma tan drástica como silenciosa. Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto, no lo será del Santander a corto plazo. El capo ha cortado de raíz la especulación que desde primeros de año enseñoreaba la sede del filial, según la cual Anapí podía dar el salto este mismo año. Como dicen los juristas, certus an, incertus quando.La heredera («yo seré un tiburón toda la vida pero ella no, de modo que cuida de Ana más que de mí») tendrá que esperar. Don Emilio, 72 años, no está para jugar al bridge.
Todo empezó en la segunda mitad del año pasado, cuando la primogénita empezó de forma súbita a coleccionar honores («mejor banquera europea del año», entre otros), la mayor parte de los cuales se compra en la bolsa de valores de la vanidad de ricos y famosos.La operación, dirigida por sus servicios de comunicación, resultó tan aparatosa que don Emilio, dicen que muy enfadado, se vio obligado a llamar al orden a su hija: no habrá cambio en la cúpula del tercer banco europeo a corto plazo, establecido lo cual, Anapí ha iniciado un revocado total de fachada en Banesto destinado a eliminar cualquier residuo de la época de Alfredo Sáenz, la primera víctima, y más notoria, del cual ha sido el consejero delegado, Federico Outón, responsable del éxito comercial del banco, que ha sido arrecogío por el propio Sáenz en el Santander.
Nada de lo que está ocurriendo hoy en el primer banco español podría explicarse sin el papel, absolutamente determinante, que hoy desempeña el antiguo discípulo de Pedro Toledo incluso en el seno de la propia familia Botín. La dependencia del banquero de su consejero delegado es total, en tanto en cuanto Sáenz es garantía de la exitosa marcha del negocio, al punto de haber ocluido por completo a Luzones, Inciartes y demás vieja guardia.Su influencia sobre el padre en lo que ataña a la educación como banquera de su hija es también notoria. Curiosa paradoja: el banquero más poderoso ha demostrado ser incapaz de hacer equipo, de articular un sistema organizativo consistente, al punto de que si Sáenz, siguiendo los consejos de quienes le animan a disfrutar de la vida a partir de su inminente boda, decidiera un día dejarlo, Botín se daría de bruces con el viejo Santander que capotó en 1998, víctima de un déficit patrimonial serio (ese año la oficina del Santander Investment en N.Y. perdió 250.000 millones de pesetas), y de una estructura gerencial ingobernable y podrida. Tras la fusión con el BCH obligada por aquella crisis, todavía hay quien recuerda a David Arce saliendo del despacho del jefe, las manos a la cabeza, después de presentarle un completo informe con las trampas de algunos directivos: «Con esto en su poder no entiendo como no les pone en la calle...» Botín, como Franco, consiente que sus ministros le roben un poco, limitándose a tenerlos controlados.
Sáenz tiene cuerda para rato, como el propio Botín. El único problema del consejero delegado es también judicial, y tiene mala pinta. El pasado 29 de mayo, la Sala de lo Penal del Supremo, atendiendo el recurso de casación nº 2529/2004, dictó sentencia por la que Alfredo habrá de sentarse en el banquillo para ser juzgado por un delito de estafa procesal y otro de acusación y denuncia falsa. Como presidente provisional de Banesto, Sáenz ordenó al abogado Jiménez de Parga querellarse contra cuatro clientes del banco a quienes, con el concurso del célebre juez Estevill, imputaron unos inexistentes delitos económicos que los llevaron a la cárcel. A Botín, por su parte, le queda, entre otros, el gran envite de las cesiones de crédito, otra causa penal producto de la vieja obsesión por ganar tamaño ofreciendo un producto opaco comercializado y vendido mediante personas falsas y carnés de identidad falsos, que terminó ocasionando una defraudación masiva al Fisco.
Mientras tanto, el banquero español por antonomasia, ególatra, soberbio, celoso guardián de su soledad, continuará amasando dinero, pergeñando brillantes operaciones, maquinando cómo detener el tiempo y sus efectos sobre la agilidad de la mente y la tersura de la piel, obsesionado con el ejercicio físico (menos, en cualquier caso, que Aznar), el golf, los fisioterapeutas, los recauchutados de imagen antes de los grandes eventos, decidido a seguir inyectando pasta en la Universidad como una forma de combatir la imagen de tiburón que le seguirá de por vida. Con su entorno familiar cada día más deteriorado. Su hermano Jaime le abandonó cuando decidió zamparse Abbey National contra su opinión. En unos pocos años, Abbey será responsable del 25% de los beneficios del SCH.Éxito redondo. A la presidencia del británico acaba de llegar el portugués Antonio Horta, tipo importante en el entramado de la familia Botín. También su hijo Emilio, casado con una D'Ornano guapa e inteligente, ha levantado el vuelo, incapaz de soportar la tensión de trabajar a su lado. La relación con Anapí ha sufrido tras el incidente sucesorio relatado. «Yo me casé enamorada», cuenta Paloma O'Shea, «no te vayas a pensar, convencida de que íbamos a ser felices viajando juntos en nuestro cochecito por mil rincones, pero ¡al día siguiente de la boda me puso un chófer...! Y en ese momento dejé de verle. Ahí se acabó todo».
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