Hace unos días recibía en mi buzón una publicación titulada «Gobiernos socialistas, hacia una Asturias mejor», cuya lectura me provocó tanta perplejidad como indignación, pues la citada misiva, firmada por la FSA-PSOE, se dedica a relatar con todo lujo de detalles los muchos logros de la gestión de los diversos «gobiernos socialistas»: estatal, asturiano y avilesino.

Nada que objetar a la existencia de un Gobierno socialista en Madrid, pero en la publicación que se hace llegar hasta nuestros hogares se insulta la inteligencia de los avilesinos y avilesinas al referirse a un «la existencia de gobiernos socialistas en Asturias y en Avilés», que todo el mundo sabe que no es cierta, pienso yo que incluso a la hora de realizar propaganda todo no vale, y la mentira, sobre todo cuando es tan evidente, puede acabar por resultar contraproducente.

Yo soy miembro del gobierno de Avilés, concretamente concejala de Servicios Sociales, y no soy socialista, ni tampoco son socialistas Rañón, vicealcalde y concejal de Infraestructuras; Juanjo, concejal de Cultura; ni Rosa, concejala de Sanidad y Cooperación. Exactamente igual ocurre en el Gobierno asturiano, ya que ni García Valledor ni Laura González son socialistas, ni se les espera. Tampoco somos personas independientes, somos concejales y consejeros de otra fuerza política, Izquierda Unida, y estamos orgullosos tanto de ello como del intenso trabajo que estamos desarrollando en los distintos gobiernos.

Mala cosa esta de que un partido político, que además está en el Gobierno, comience tan pronto, a un año de las elecciones, a hacer campaña, y peor aún es que lo haga de forma tan burda. No estoy emitiendo mi opinión, sino constatando la realidad, cuando digo que Asturias y Avilés no tienen un gobierno socialista, al igual que tampoco tienen un gobierno comunista. Ambas instituciones están regidas por un Gobierno de izquierda plural, IU-PSOE. Por tanto, de gobiernos socialistas, nada de nada, y si la gestión de la coalición está resultando tan fructífera, por justicia, los méritos sólo pueden ser compartidos.

Lo ocurrido no es un hecho aislado, hace unos días, en la inauguración de la Feria del Libro, una amable azafata me hacía entrega de una glamurosa revista, hecha también a mayor gloria y honor de la parte socialista de los gobiernos asturiano y avilesino. La fórmula, la de siempre: se utiliza como instrumento un medio mercenario, y se financia con publicidad la impresión de miles de ejemplares que después se reparten masivamente. El negocio, una vez más, es redondo, pues se publica y se difunde una revista, aparentemente neutral, que sirve, por un lado, para colgarse como partido todas las medallas posibles y, por el otro, para ningunear a todo lo no socialista que se mueve por Avilés.

Esta lujosa edición extra a la que hago referencia sale a la luz con un único objetivo: difundir, de forma aparentemente inocente, con profusión de fotos y entrevistas de políticos en activo, sólo socialistas, un mensaje interesado y falso, que el PSOE es para Avilés algo así como la Divina Providencia y que, por tanto, la consecución del centro Niemeyer, como todo lo bueno que nos ocurre, es mérito exclusivo suyo.

Es bueno recordar que el centro cultural internacional Oscar Niemeyer, el proyecto más importante que se ha conseguido para nuestra ciudad en décadas, se logró gracias al esfuerzo colectivo de la sociedad avilesina y que sin el importante trabajo de concienciación y movilización social impulsado en Avilés por Izquierda Unida nunca se habría logrado. También, puestas así las cosas, se hace imprescindible recordar que hasta hace cuatro días quienes ahora sacan tanto pecho, los socialistas, eran indiferentes, cuando no hostiles, a la lucha por contar en nuestra ciudad con un gran equipamiento cultural.

El partido que por sí solo fue incapaz de arrancar ese compromiso para Avilés, que se apuntó al carro a última hora, forzado por nuestras exigencias para pactar el gobierno de Avilés, pretende ahora apropiarse en exclusiva de la bandera. La única verdad, y ellos lo saben, es que fue producto del clamor de la sociedad avilesina y de la intransigente actitud de Izquierda Unida, quien consiguió primero colocar y después mantener en la agenda política regional la exigencia de que Avilés contase con un centro como el Niemeyer, que sirviese de símbolo y de impulso definitivo el ambicioso proyecto de transformación urbana en que nuestra ciudad se encuentra embarcada.

Siempre he desconfiado de aquellos que manipulan la información buscando transmitir no la verdad, sino aquello que más conviene a sus intereses. Quienes promueven panfletos como éstos deberían ser conscientes de que el electoralismo que desprenden es tan zafio que nos obliga incluso a preguntarnos por su coeficiente intelectual.

Es injusto pretender sacar tajada en solitario de proyectos que se ejecutan con dinero público, y más cuando éstos son fruto, en gran parte, del trabajo de los demás. Por una cuestión de ética, de estética y por la buena marcha del diálogo y la colaboración entre las fuerzas de la izquierda avilesina, que por otro lado tan provechosa está resultando para impulsar el desarrollo de Avilés, espero y deseo que este tipo de publicaciones precoces, sectarias y provocadoras cesen.

Purificación García Villadonga es concejala de Servicios Sociales por IU en el Ayuntamiento de Avilés.