Lean esto:

“Hoy en día la gente no respeta nada. Antes, poníamos en un pedestal la virtud, el honor, la verdad y la ley. La corrupción campea en la vida… de nuestros días. Donde no se obedece otra ley, la corrupción es la única ley. La corrupción está minando el país. La virtud, el honor y la ley se han esfumado de nuestras vidas”. (Declaraciones de Al Capone al periodista Cornelius Vanderbilt Jr. (entrevista publicada en la revista Liberty el 17 de octubre de 1931, unos días antes de que Al Capone marchara preso)).

Y es que caraduras han existido y existirán siempre. Es el vicio que homenajea a la virtud.

Ahí le tenemos a Otegi, un día si y otro también, en auténtica campaña electoral, muy apoyado por ciertos medios, distribuyendo patentes de abertzalismo, de democracia, de sindéresis política y de sensatez mientras lo de los demás es pura sandez o comportamientos no suficientemente primorosos hacia una Batasuna que nunca ha tenido el coraje de condenar cualquier tipo de violencia. Y se dicen de izquierda y se dicen abertzales.

Digo esto porque dos días después de que el diario, sin complejos, de la izquierda abertzale Gara publicitara supuestos compromisos entre el Gobierno y ETA, que el Ejecutivo estaría incumpliendo, el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, dijo que no le consta ni siquiera su existencia. “Lo que está incumpliendo el gobierno es la lógica política”. Otegi trató así de quitar trascendencia a lo publicado por el diario Gara y negó igualmente que la publicación de esa información indique diferencias en ETA o en Batasuna respecto a la marcha del proceso para el fin del terrorismo.

Arnaldo Otegi quiso rebajar el revuelo provocado por la información del diario Gara sobre supuestos compromisos entre ETA y el Gobierno, que éste estaría incumpliendo. El Gobierno sólo admite haber alcanzado acuerdos procedimentales de cara al diálogo que Zapatero anunció a finales de junio.

Otegi analizó en cambio que “Batasuna no está siendo respetada” y que lo que pide esa formación es precisamente “respeto, no impunidad en términos jurídico-políticos”, aclaró. Pese a esta última afirmación, Otegi atribuyó al Gobierno la responsabilidad de “desactivar” las actuaciones policiales y judiciales y enmarcó el rechazo en la admisión a trámite de su recurso de amparo ante el tribunal Constitucional, tras la condena por injurias al Rey, en el deseo de mantenerle, a él personalmente, y a la izquierda abertzale en su conjunto, “en el filo de la navaja”.

Otegi negó que lo publicado por el diario abertzale se pueda entender en clave de diferencias internas en ETA o Batasuna y tachó de “auténtica sandez” la referencia a ello del presidente del PNV, Josu Jon Imaz.

El dirigente de Batasuna se quejó igualmente de que “se nos trate de enredar con debates como el de la legalización”. Ese “no es un debate prioritario”, dijo, dejando la puerta abierta: “Cuando lo hagamos, lo haremos en nuestra casa, con nuestra militancia, porque Batasuna nunca acuerda nada sin decírselo y sin que lo apruebe su militancia”.

Una pena que Batasuna no apueste en serio por el proceso y siga echando las culpas a los demás y diciendo que algo tan evidente como lo ocurrido con Gara ésta semana es una sandez. De eso, nada. Monada.