El resplandor sobre España, de Pablo Sebastián en Estrella Digital
El resplandor de la violencia terrorista que ilumina el cielo de la India con cerca de 200 muertos y los dos frentes de guerra, en Palestina y Líbano, que ha lanzado Israel para aplicar su particular Ley del Talión, guerra por secuestro – ¿atacará Siria y Jordania si dos soldados más son capturados por las guerrillas árabes? – tiene su proyección muy particular sobre el territorio español donde el debate de la violencia etarra y la extraña negociación abierta por el Gobierno de Zapatero no deja de provocar inquietud y olas de protesta de miles de ciudadanos, como las que ayer convocaron las víctimas en recuerdo del vil asesinato de Miguel Angel Blanco a manos de ETA, en ejecución sumarísima y sin piedad, que provocó la mayor respuesta de indignación nacional habida en España por estos crímenes irracionales, de lo que todavía algunos dirigentes de la banda esperan obtener compensaciones políticas.
El Gobierno sigue en sus trece y por su cuenta, sin consenso, sin parlamento – ayer el PSOE negó la comparecencia de Zapatero en la diputación permanente del Congreso para explicar las últimas declaraciones de Batasuna y de los portavoces de ETA -, sin acatar la Ley de Partidos, burlando el Estado de Derecho con fiscales y jueces que son de su cuerda, y ocultando la preocupación social con un muro de propaganda y control de los grandes medios de comunicación, convencido el presidente de que todos estos precios políticos, y los que exige la banda, se han de pagar porque el fin de la violencia etarra justifica los medios y las contrapartidas.
Zapatero no puede ni quiere dar la cara, porque está cansado de mentir y va a remolque de los acontecimientos, porque la iniciativa la lleva el entorno etarra como se ha visto en el último comunicado de ETA o las últimas noticias publicadas por el diario Gara, del que parece distanciarse Otegi cuando afirma que no hay pactos previos entre ETA y el Gobierno, lo que da una idea de las tensiones internas que existen tanto en el seno de la banda terrorista como en el de Batasuna, que ya veremos como acaba y que proyecta mas incertidumbre, si cabe, sobre el proceso negociador que Zapatero puso en marcha sin todas las garantías necesarias.
Cuando parecía que una capa de silencio se iba a imponer sobre el debate terrorista y la famosa negociación, en España se abren nuevas heridas políticas y sociales en el día en el que se recuerda el crimen de Miguel Angel Blanco y en el mundo el resplandor del terror se extiende sin cesar. Las matanzas de Iraq no paran, en la India no salen de su estupor, en Afganistán muertes sin cesar, y en el Líbano se abre otro frente militar que vuelve a dar alas al terrorismo islámico, como si se tratara de una historia maldita de nunca acabar ante la que las sociedades democráticas, desconcertadas, se debaten entre la firmeza y la libertad.
