EN Colombres se ha celebrado la segunda cumbre autonómica entre los gobiernos de Asturias y Cantabria. La anterior fue en el año 2003 y, al igual que la de ayer, se celebró en un clima más que amistoso. En la región vecina hay un gobierno de coalición en el que la mayoría de los consejeros son del Partido Socialista, así que la identidad ideológica facilita los acuerdos.

Lo más sustancial de la cumbre fue la parte declarativa en la que ambos gobiernos manifiestan su voluntad de definir de forma multilateral el nuevo modelo de financiación autonómica. Se trata de un asunto que ha quedado temporalmente aparcado, pero a la vuelta del verano habrá que abordarlo. Los catalanes no introdujeron un pormenorizado capítulo de financiación en el 'Estatut' para dejar que quede reducido a prosa administrativa. Hay que ser conscientes de que cuando el ministro de Economía convoque el Consejo de Política Fiscal y Financiera para negociar el nuevo modelo de financiación empezará una larga y dura batalla política, en la que nos jugamos el mantenimiento del actual modelo de bienestar. No se podrá llegar a una solución indolora, incolora e insípida porque partimos del actual modelo, así que cualquier cambio supondrá una ganancia o una pérdida para cada comunidad autónoma. Los catalanes han logrado del Estado un aumento de la cesión en la recaudación de los impuestos de renta y sociedades, así como en los impuestos especiales. Con el sistema actual, esa cesión no supondría ninguna ventaja para los catalanes porque sería compensada con una aportación financiera de Cataluña al Fondo Estatal de Suficiencia. No creo que Montilla, Mas, Rovira y compañía acepten un modelo que les permite ganar dinero con una mano, por la vía de los impuestos, para perderlo por la otra por culpa del Fondo de Suficiencia. De ahí que sea importante la convergencia de regiones como Asturias y Cantabria.

De los cántabros debemos aprender algunas cosas. Por ejemplo, su falta de complejos al renunciar a reformar el Estatuto de Autonomía, o el hueco que se abren en la España autonómica pese a su escasa población. Quizá esas cosas pasan porque tienen un presidente, Miguel Ángel Revilla, que cuenta con el apoyo del 45% de la población, según las encuestas del CIS.