La familia Machado, de Luis Antonio de Villena en El Mundo
Dice Enrique Baltanás, autor de un singular libro, Los Machado. Una familia, dos siglos de cultura española (Fundación Fernando Lara), que si España fuera «el país que tendría que ser» -creo entender mejor civilizado, más culto- los Machado tendrían una Fundación conjunta, porque la significación y calidad de sus miembros lo merece. De origen portugués y muy probablemente judeoconverso, el primer Machado notable será Antonio Machado y Núñez, científico, médico y político, casado con una mujer culta y pintora, Cipriana Alvarez Durán. Machado Núñez fue uno de los introductores de Darwin en España y el creador del Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Sevilla. Era liberal, republicano y federalista (aunque sólo pensó en una España unida), y por tanto el prototipo positivista del ilustrado que quería un país nuevo, lejos de la inalterable y nefasta unión Iglesia-Estado, que aún perdura en la nueva (?) derecha. Su hijo -más desdichado que él- fue Antonio Machado y Alvarez, introductor de los estudios de folclore en España -nacieron en Inglaterra- y un regeneracionista nato, que al recoger por vez primera los cantes flamencos (también fue el padre de la flamencología) creyó en el pueblo como entidad viva, y por eso firmó muchos de sus escritos (entre ellos la célebre Colección de cantes flamencos de 1881, que tanto influiría en sus hijos) como Demófilo, amigo del pueblo.
De sus dos primeros y más célebres hijos, Manuel y Antonio Machado, sabemos por supuesto más. Son dos de los grandes poetas españoles del siglo XX, y sólo ahora se está comenzando a entenderlos con mejor claridad. Por encima de una obra diversa y admirable -aunque como todas, destinada a una fértil antología-, ni Antonio (republicano y liberal) fue el «rojo» que algunos han pintado, ni Manuel (liberal, bohemio, más conservador al final) fue el franquista que se ha dicho. La terrible circunstancia del 36 les condicionó a los dos. Radicalizó a Antonio con sed de justicia, e hizo que el escéptico Manuel -también su muy beata mujer ayudó- se abriera al catolicismo (tan lejos de su tradición familiar) y escribiera sonetos laudatorios al Caudillo y a la Cruzada. Ganga final.
Apenas sabíamos nada (y son los únicos que dejaron descendencia femenina) de los otros tres hermanos: José -el dibujante- y Joaquín se exilaron, como Antonio, y murieron en Chile, fieles a la República. Francisco (funcionario de prisiones y autor de un mediano libro de versos, Leyendas toledana) se quedó en España, como Manuel. Convivió con el régimen y murió en 1958. ¿No es la historia de esta familia -y aún queda por hacer- la historia íntima y pública de España, en el último siglo y medio? Todos ellos desearon, de un modo u otro, una España nueva. Todos anhelaron un país mejor, en general más avanzado y distinto, no el apéndice nacionalcatólico de una Europa más amplia. Pese a las apariencias y por las últimas apariencias de marcha atrás, ¿estamos seguros de estar en ello? Ojalá.
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