Esto de los cursos de verano desmienten un viejo lema de los restaurantes baratos: “Los géneros, dentro, por el calor”. Ahora te obligan a reflexionar a pesar de la solana. Y eso le ocurre hoy al abajo firmante que, como cronista político de este diario, ha sido citado en Estepona, ‘Ciudad del Periodismo’, para analizar las relaciones entre Prensa y Política. Ahí es nada.

Políticos y periodistas jugamos en distintos equipos –o sea, con camisetas diferentes-, pero en el mismo campo y con el mismo balón. Vale cualquier plantilla de análisis. Podemos adoptar la que en estos mismos cursos de verano propuso ayer Patxi López, el secretario general del Partido Socialista de Euskadi: la colaboración entre Prensa y Política es necesaria y a veces ineludible.

No lo dijo en el vacío, sino pensando en el llamado proceso de ‘paz’. Y así reclamó el apoyo y la colaboración de la Prensa para “sacar adelante el proceso que ha puesto en marcha el presidente del Gobierno para que ETA acabe siendo un triste recuerdo del pasado”.

“Un objetivo nacional que requiere la unión de todos”, dijo, “y de forma muy especial, de los medios de comunicación”. Y añadió: “Al menos el mismo que merecieron otros intentos de anteriores gobiernos democráticos para acabar con el terrorismo”. En otras palabras, sostiene que si los medios de comunicación remaron junto a los gobernantes y los políticos para acabar con ETA cuando lo intentó Aznar, o el PP, ¿por qué no mantienen ahora la misma actitud si quien lo está intentando es Zapatero?

Vaya liebre que ha soltado Patxi López. Su obligación como político –con esa camiseta juega- de un determinado partido seguramente es ganarse para la causa de su proyecto a la Prensa. Y los que jugamos con esta camiseta –la de la Prensa- tenemos la obligación de decirle que incluso en las llamadas grandes causas nacionales o en la solución de los grandes problemas que arrastra una sociedad –como el caso del terrorismo-, se abren paso opiniones distintas, maneras diferentes de descifrar las señales del camino, enfoques alternativos, etc., respecto a los cuales la Prensa informa, debate, refleja, da salida, discute, etc., como un gran oráculo de la diversidad. Del pluralismo, que es así como ese valor figura en la Constitución.

Vana pretensión suponer que la Prensa va a ser unívoca a la hora de acompasar su labor a la de Rodríguez Zapatero para acabar con ETA. Si el Gobierno no ha conseguido que a su remada se acompase la remada de los Jueces –que al fin y al cabo es otro poder del Estado y tiene muy tasadas sus actuaciones en función de las leyes-, mucho más difícil tendrá que se acompase la remada de la Prensa, que no es un poder del Estado y además se recuesta en el ejercicio del libérrimo pluralismo de sus cabeceras, sus empresas y sus opinadores.