El pasado sábado, Vicente Álvarez Areces se mojaba públicamente, por primera vez, en el asunto de Izar, un problema que él mismo creó históricamente, y que no deja de deteriorarse día a día. Hacía Areces su puesta en escena, en la televisión local que dejó echa unos zorros en Gijón, después de haberla manipulado a fondo, hasta destruirla prácticamente, para hacerse con la frecuencia analógica que utilizaba, con su audiencia preparada, para lanzarle el pisotón herziano con la RTPA (televisión pública) que ahora es la que utiliza la señal terrestre de la decana de las televisiones gijoneses, una empresa que su anterior propietario, José Fernández (el "amu les camisetes" del Sporting), colocó al leonés Victorino Alonso, como un compromiso de pura subsistencia, tras la compra por el minero de la empresa del gijonés: Fernández y Pillo.

TLG ya no servía para nada; Javier Asenjo, hoy en la RTPA, y Alejandro Ortea, colocado por Areces en Cantabria, mantuvieron la frecuencia de TLG que iba a ser para la televisión pública, hasta el último segundo, para abonarle la audiencia a la caja tonta de Areces. Alonso, el hombre al que se le adjudicó la explotación de la cantera de Peña María en Aboño, una de las probables ubicaciones de la planta regasificadora, no podía tener mayor inconveniente en quedarse una temporada con el muerto, un muerto que no termina de morir, porque la RTPA no arranca, y todavía se le puede sacar un poco de jugo al cadáver, con entrevistas como ésta con Areces, en la que el presidente comienza a encargarse de su propio problema, el problema de los astilleros, el problema que fabricó, al haber promovido la explosión inmobiliara de aquel espacio industrial, que es ahora una codiciada pieza para el desarrollo urbanístico de la bahía gijonesa.

En su entrevista en TLG, Areces, de acuerdo con la crónica que realizó La Nueva España, defendió “la oferta de Vulcano sobre Izar Gijón y aseguró que las ventajas para los trabajadores firmadas en el preacuerdo con las centrales sindicales son «muy considerables». «No están de acuerdo, pero si se compara esa situación con la de otros trabajadores de otra empresa, podrán ver que lo que tienen en la mano es muy importante, pero muy importante», subrayó el jefe del Ejecutivo”. De esta manera, el presidente recurría a uno de sus viejos trucos, enfrentar a los trabajadores y a los ciudadanos, presentando públicamente a los empleados de Izar como unos ventajistas, tal y como reflejaba la información el servicial periódico la Voz de Asturias, que titulaba así la información: “Areces cree que Izar está siendo privilegiada”.

El lunes, el medio digital www.asturiasopinion.com (la página web que el gobierno está fomentando en el ámbito privado, ante su incapacidad para poner en marcha la radio y el diario digital públicos, que anunció a bombo y platillo) lanzaba un artículo firmado por Noel Suárez, con el que proseguía el desarrollo de la doctrina presidencial, argumentando los supuestos “privilegios” de los empleados del astillero público: “en el pasado mes de Mayo la SEPI y los sindicatos llegaban a un pre-acuerdo por el cual se optaba por la privatización de la rama civil. El pacto garantizaba una oferta de empleo alternativo a los trabajadores, menores de 52 años, que procedentes de IZAR se hubieran transferido a las empresas compradoras. A los trabajadores mayores de 52 años, en caso de perder su empleo, se les aplicaría prejubilaciones similares a las de la antigua IZAR”.

Estamos ante una operación muy similar a la utilizada para desprestigiar en su momento a los empleados de la sanidad o a los mineros asturianos, una operación de un perfil especialmente rastrero, con la que se pretende lanzar a la opinión sobre los empleados de instituciones o empresas públicas, al existir, obviemente, trabajadores en peores condiciones en la sociedad (por existir existen hasta trabajadores ilegales). Así, añade este "fenómeno" que escribe al dictado presidencial en la página gubernamental: “a pesar de este acuerdo, impensable para otro colectivo, los trabajadores no lo aprueban y continúan con sus reivindicaciones. Los sindicatos, a pesar de ser conscientes de estar ante un acuerdo histórico, se ven obligados a seguir la decisión de los trabajadores. Por ello la pasada semana rompían las negociaciones”. Termnan su trabajito los chicos de ArecesOpinión, haciendo la siguiente advertencia, en línea con las amenazas lanzadas hasta ahora por los dirigentes sindicales de la UGT, Manuel Fernández, “Lito”, e incluso el propio Cándido Méndez: “la disolución de IZAR es una amenaza que debe ser explicada no sólo ante los sindicatos, sino también ante los propios trabajadores. Esperemos que las actuales tensiones sólo sean debidas a un intento por parte de los trabajadores de mejorar sus futuras condiciones laborales, y que tengan la suficiente visión para aceptar la propuesta que les brinda la SEPI".

La mejor respuesta a estos trabajitos se publicaba esta misma mañana, aquí, en Escandalera, firmada por Miriam Ordóñez García, hija de un trabajador de la UGT, que denunciaba paladinamente la actitud del gobierno del Principado y sus plumíferos, con este alegato: “Y desde aquí me atrevo a contestar a todos aquellos que critican o que no comprenden las protestas de los trabajadores de izar…por dios! están defendiendo su pan de cada día, su historia profesional y personal, a sus familias…y lo más importante…luchan por nuestro futuro, el de Gijón, el mío y el de todos los jóvenes que como dijo Tini areces en su momento no queremos ser leyendas urbanas porque queremos que nuestros hijos crezcan en esta tierra. Vale ya de de que Tini y su pandi nos engañen, que se dejen de decir mentiras y de hacer falsas promesas porque ninguno nos chupamos el dedo…ah! y por favor que dejen de insultar y enturbiar a la izquierda porque si Pablo Iglesias levantara la cabeza se moriría de pena de ver cómo han destrozado unos ideales que en sus orígenes eran coherentes y creían en la justicia social”.

Porque lo esencial, es que los trabajadores de Izar no están defendiendo, en realidad, sus propias condiciones personales, eso que Areces y sus escribanos llaman “privilegios”, sino el empleo futuro de una industria que se intenta cerrar para especular, para construir casitas, en una ciudad en la que, como en toda España, sobran las casitas por todas partes. Nada dicen, ni Areces ni sus escribidores –¡faltaría más!- de las mentiras y los incumplimientos de la SEPI y el gobierno, de los engaños de José Luis Rodríguez Zapatero, que se comprometió personalmente a vender los astilleros conjuntamente, o del propio presidente de la SEPI, que en ocubre del 2004, se había comprometido a su vez, a mantener bajo control público la factorías civiles que, como Gijón, Sestao, Manises o Sevilla, quedarían fuera de la nueva empresa Navantia.

Tampoco dicen nada, unos y otros, del estado financiero de la empresa Vulcano, que según los datos de los que disponen los trabajadores, se encuentra en situación de quiebra, ni siquiera dicen nada del hecho de que esa misma empresa es accionista del conglomerado Astilleros Asturianos, que posee la nuda gestión del otro astillero, Naval Gijón, cuyo solar, en manos de PYMAR, Pequeños y Medianos Astilleros en Reconversión, ya ha sido objeto de una demanda de recalificación urbanística al Ayuntamiento.

El caso es que para pasado mañana, jueves, está convocada una reunión entre los sindicatos y la SEPI, y para el viernes, inmediatamente se celebrará otra reunión, ésta del consejo de liquidación, previa al consejo de ministros del próximo día 28, último antes de las vacaciones, con lo que todo parece estar preparado para un escenario de máxima tensión, en el que el gobierno parece tener previsto seguir hacia delante en su carrera hacia el desmantelamiento, pasando por encima de todo, aunque tampoco hay que descartar que la intervención de Gaspar Llamazares en el asunto, prevista para la semana que viene, pueda ser el camino para que se produzca alguna novedad sustancial que al menos de un camino de esperanza a estos trabajadores a los que el gobierno está llevando a una tremenda conforntación por sus probados incumplimientos.

La incertidumbre es total, y se ve abonada por el silencio de los periódicos asturianos sobre ciertos hechos, como por ejemplo, sobre la reunión mantenida ayer por Jesús Montes Estrada, portavoz de IU en el ayuntamiento de Gijón, con René Rodríguez, portavoz del comité de empresa, una reunión propiciada a partir de la iniciativa de los trabajadores de convocar a Álvaro Cuesta, Alicia Castro y al propio Gaspar a Llamazares, tal y como informamos aquí, para que se mojen en el asunto, lo que ha obligado al portavoz gijonés de IU, aplastado por el escándalo Progea que gravita sobre los astilleros gijoneses como una pesada losa, a salir del “matu” en el que estaba “atechau”, a causa de los negocios en los que figura como delegado su coordinador de Economía, José Antonio Hevia Braña, el ex cura que maneja las finanzas de la coalición desde su despacho de la plaza de Europa en Gijón.

Como ven, según se acerca el final, aumenta la tensión, y especialmente para Izquierda Unida, que ya no va a poder seguir ausente de este conflicto, a pesar del apoyo informativo que están teniendo, tal y como se comprueba hoy en la prensa, para poder seguir silbando y mirar hacia las nubes, mientras sus edificios-barco de Poniente, surcan las aguas de la bahía con su peculiar aroma a corrupción.