LAS direcciones regionales del PSOE e IU se reúnen para valorar el pacto de gobierno cuando faltan diez meses para las elecciones autonómicas. El acuerdo suscrito en el año 2003 ha ido mejor de lo esperado, porque IU se comportó como una fuerza política convencional, olvidándose de su pulsión antisistema, mientras que los socialistas aceptaron el protagonismo de los consejeros de IU en el Principado. El acuerdo ha funcionado de forma óptima porque ninguno de los dos grupos ha logrado todo lo que ansiaba. En IU creían que iban a poder llevar a la práctica los postulados de su discurso asturianista y obrerista, cosa que no fue posible. Por su parte, los socialistas soñaban con que el presidente Areces diera el abrazo del oso a los chicos de IU, pero Valledor es un tipo escurridizo y no lograron repetir la estrategia que tan buenos resultados les había dado en el Ayuntamiento de Gijón, con Areces de alcalde y Jesús Iglesias de complemento. Los dos grupos tienen razones para sentirse algo insatisfechos, por eso el resultado es el mejor posible.
Hay un sector de las bases de IU que interpretaron el pacto de gobierno de una forma táctica, como una manera de lograr protagonismo para romper luego el acuerdo y volver a la oposición. La negativa del PSOE a aceptar algún punto programático, o el simple rechazo a la cooficialidad de la Llingua, serían la disculpa perfecta para deshacer la alianza de los dos grupos. Aunque haya dirigentes de la izquierda que piensan que la sociedad digiere bien esos virajes, lo cierto es que para las aspiraciones electorales de IU hubiera sido una táctica suicida.
Falta mucho tiempo para las elecciones, pero no creo que de las urnas salga ninguna mayoría absoluta. Aunque la izquierda caiga muchas veces en la tentación de ridiculizar a Ovidio Sánchez, el PP es una alternativa muy nítida ante el experimento político que está llevando a cabo Zapatero. Además, la ministra de fomento no da muchas alegrías a los asturianos, así que la próxima la cita electoral será a cara de perro.Quiero decir que mejor harían los dirigentes del PSOE e IU en dulcificar sus relaciones, porque su opción de gobierno futuro tiene forma de coalición.

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