El escritor aboga por "evitar las generalizaciones" cuando se habla de terrorismo.
El escritor Juan Goytisolo es "bastante pesimista" respecto a los tiempos que corren y los que vendrán y considera que, en el mundo de hoy, en el que los ciudadanos han dejado de serlo para convertirse en consumidores: "Estamos atrapados entre el consumismo y el terror", dijo. Esa visión es la que ofreció en los textos inéditos que ayer por la tarde leyó en el ciclo "Conversaciones en la Magdalena" de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde además imparte el curso "Guerra, periodismo y literatura".
Un anuncio visto en la calle, las palabras de un taxista o los discursos sobre el desarrollo sostenible han inspirado unos textos escritos con "muy mala uva" que parodian el mundo de hoy y que no se plantea publicar, porque sólo lo hace cuando considera que tiene algo que decir, lejos de aquellos escritores que editan un libro al año como "gallinas ponedoras", explicó en un encuentro con periodistas.
El autor de Señas de identidad dejó claro su pesimismo respecto "a la evolución del planeta" y afirmó que el llamado desarrollo sostenible entra en la categoría de "mitología del futuro". A él le basta con ver el "destrozo" que se ha hecho con la naturaleza, sin ir más lejos en la costa mediterránea, con cuya visión se le cae "el alma a los pies".
Escritor antinacionalista
También se definió como "totalmente antinacionalista", porque no puede creer en "identidades a prueba de milenios", desde el convencimiento de que tanto las personas como las sociedades evolucionan y de que la España de hoy no es la del 75 ni aquella la de la Guerra Civil.
A Juan Goytisolo le preocupa menos el discurso que el pasado martes hizo en el Parlamento Europeo un diputado católico polaco, quien defendió a Franco porque acabó con el ataque comunista a España, que los mensajes de algunos cardenales que "están creando una atmósfera inexistente de guerra civil".
Manipulaciones informativas
En las aulas del Palacio de la Magdalena está contando su experiencia en el Golfo, en Iraq, en Sarajevo y en otras muchas guerras donde ha descubierto "la cantidad de omisiones y de manipulaciones" que se producen en la información sobre los conflictos bélicos.
Lo que sucedió en el Golfo, cuando se presentó como real lo que tiempo después se descubrió que era ficción, le abrió los ojos sobre una manipulación que, subrayó, ha existido siempre.
Muy crítico con ese lenguaje que emplea términos como daños colaterales, bombas inteligentes y operaciones de ablandamiento, el autor de Paisajes después de la batalla abogó por "evitar las generalizaciones" cuando se habla de terrorismo, ya que no es lo mismo ser vasco, nacionalista o terrorista ni tampoco es igual ser musulmán, islamista o terrorista.
Un palestino que mata a un soldado en los territorios ocupados es un resistente, mientras que el que pone una bomba en una discoteca de Israel es un terrorista, en opinión de este novelista y ensayista, quien recordó que la historia "enseña que quienes son terroristas hoy se pueden convertir mañana en héroes nacionales", como sucedió con la resistencia francesa a los nazis o con la Guerra de Argelia.
Defensa de las causas justas
Para Juan Goytisolo, un escritor es juzgado por la historia en función de sus logros artísticos y literarios. Como ejemplo citó a Quevedo, que era "un perfecto canalla" y autor de "las páginas más odiosas que se han escrito sobre la mujer".
"La ética del creador no es la misma que la del periodista, pero si un escritor puede combinar su búsqueda artística con la defensa de las causas que le parecen justas, pues tanto mejor". concluyó.

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