Qué lástima. Se acabó la diversión, fulminados los caballitos de la esfera pública catalana, que tan alegremente subían y bajaban sobre su plataforma entre aplausos y silbidos. Sólo por romper la monotonía, ya ha valido la pena. Además, y sin llegar a hacer balance, hemos sacado bastantes cosas en limpio, se han perfilado actitudes y posiciones hasta ahora ambiguas, nos conocemos mejor como sociedad, etcétera. Todo de un modo bastante agradable, nada destructivo, con mezclas de sentimientos viejos y nuevos. La fiesta parece haber acabado mal, o no tan bien como se había prometido, pero igualmente ha valido la pena.
El tiovivo se ha parado porque, después de decenios sin funcionar, a muchos les ha dado tanto vértigo como si se tratara del mismísimo Dragón Khan. No sólo a los inmovilistas, que son legión, sino, cosa inaudita, a la mayoría de los que llevan toda su vida abogando por cambiar las cosas. Resulta un poco chocante, amigos catalanistas, que en vez de sonreír y saludar con la manita os hayáis mareado tanto por cuatro vueltas de tiovivo. Tranquilos todos, ya está inutilizado. Ahora, a tomar una taza de tila, cuando no un tranquilizante de los fuertes, y a dormir la siesta. Pero luego absteneos de sueños agitados. Y al despertar, no andéis reclamando que se ponga otra vez en marcha. No antes de tomaros el pulso y comprobar que la próxima vez no os vais a poner a berrear.
¿Hay alguna posibilidad de ahorrarnos la siesta, la modorra que se nos viene encima? La verdad es que sólo una, y además poco probable. Lo normal, si no surgen elementos laterales capaces de hacer descarrilar lo encarrilado, es que gane CiU y Artur Mas se alce con la presidencia. ¡Gran noticia para el nacionalismo! Se acabó el sucursalismo, etcétera. Bueno, hay aquí un detallito de primer orden que deberíamos tener en cuenta: Pujol se alzó con la presidencia de Catalunya por sí mismo. Mas, si dentro de unos meses es investido como desea, prevé y casi tiene coll avall, le deberá el cargo a Zapatero. La diferencia no es baladí. Quedaría por ver, según esté trazado, si el PSC se conformaría regalando sus votos a Mas a cambio de que Duran Lleida ayudara a Zapatero, o bien si lograrían un simulacro apañado de sociovergencia, con Montilla en el rango de conseller primer pero sin capacidad de maniobra. En CDC prefieren la primera opción y ya acarician un Govern en solitario bueno - con alguna pequeña concesión a Unió-. Pero pudiera ser que Zapatero les obligara a visualizar la colaboración en forma de coalición. Aunque hoy por hoy, todo indica que el PSOE y su líder prefieren desarticular a los suyos de Catalunya antes que volver a repetir la experiencia de que tengan una plataforma de poder más allá del pastel municipal, fragmentado en cien porciones. Sólo faltaría que, después de cargarse por completo al viejo PSC catalanista, los capitanes, ya coroneles, se creyeran con derecho a salir respondones. Entonces sí podríamos armarla. Tomarle el pelo a Pujol fue un deporte nacional. Prometer y no dar al catalanismo, un juego del zorro con el pollo. Maragall se puso un poco esquinado y ya ven cómo le han clavado los colmillos en el cuello. Bueno, pues el día que los coroneles reclamen algo, va a ser bastante más complicado tomarles el pelo. Ésa es la única posible ventaja de la siesta que se avecina. Posible, pero hoy remota.
Por tanto, cuanto menos pinte el PSC, mayor el sucursalismo de CiU. ¿Que me estoy pasando? Véanlo ustedes mismos. El PSOE pretende un Govern de CiU con apoyo parlamentario de los socialistas, que al mismo tiempo se abstienen de reeditar el tripartito, aun pudiendo por aritmética. En estas condiciones, el president Mas levantaría el teléfono pidiendo permiso antes de alzar el dedito (de cara a la galería, claro). ¿Pero no podría Montilla dar satisfacción a su ambición e ir a otro tripartito al día siguiente de las elecciones? Podría. Pero rompiendo el esquema de Rodríguez Zapatero y el PSOE. O president rebelde o mindundi.¿Se atreverá?

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