El Ayuntamiento de Avilés es el Estado, la comunidad autónoma del Principado de Asturias es el Estado, la Autoridad Portuaria de Avilés es el Estado, y por supuesto, el Estado es el Estado, y por lo tanto todos los interlocutores que intervienen en la operación urbanística que se hace en Avilés, al amparo virtual del asombroso proyecto del gabinete del nonagenario arquitecto Óscar Niemeyer, está sometido a la Ley de Contratos del Estado, y sin embargo, esto no va a ser así, puesto que la adjudicación del proyecto mismo que da amparo a tal operación se formalizó ayer como un acto admistrativo que no es ni más ni menos que una adjudicación a dedo -dicho sintética y popularmente-, que se culmina contraviniendo la legislación vigente de manera clamorosa. ¿Cómo se ha conseguido este milagro? ¿Cómo es posible que todos los funcionarios de la comunidad autónoma que tienen responsabilidad en este asunto traguen? Estamos ante una auténtica obra maestra del rufianismo político y de la burla de la legalidad, que merece sin duda que se le conceda a Vicente Álvarez Areces el Premio Príncipe de Asturias a la Promoción Inmobiliaria.

Siempre el truco de los tres cubiletes

El truco es siempre el de los tres cubiletes que se agitan y se agitan, mientras los "ganchos" gritan y marean a los espectadores, hasta que ya ninguno de los timados -por ejemplo todos los arquitectos cuyos derechos han sido violados a la vista de todo el mundo ¿dónde está el ilustre Colegio?- sabe en cuál de los cubiletes está la bolita. Los periódicos publican hoy la noticia que de no mediar un año agitando cubiletes, sería objeto de un impresionante escándalo, de alcance nacional: "El Consejo de Gobierno del Principado aprobó ayer contratar al equipo de arquitectos de Oscar Niemeyer para realizar el proyecto del centro cultural de la ría de Avilés y la asistencia técnica mientras dure la construcción de las obras. En total, el Principado pagará a los brasileños 2.563.250 euros, lo que representa aproximadamente un diez por ciento del coste estimado de la construcción del complejo. El contrato con el gabinete Arquitectura Urbanismo Oscar Niemeyer fue planteado al Consejo de Gobierno a propuesta de la consejera de Cultura, Comunicación Social y Turismo, Ana Rosa Migoya". Al ser un misterioso y lejano despacho brasileño el que haga la dirección de obra, no abrá miradas ni espías inconvenientes, que filtren datos sobre el resto de adjudicaciones ilegales, como ésta de hoy, que se realicen a partir de ahora.

Es decir, la consejera de Cultura, Ana Rosa Migoya, propone que se adjudique a dedo, contraviniendo la legalidad vigente, un contrato de dos millones y medio de euros, al estudio de Niemeyer, y esto se publica así, tal cual, sin que nadie enrojezca lo más mínimo, sin que nadie, absolutamente nadie, se pregunte cómo se puede adjudicar de esta manera tan grueso contrato. Y es que aquí todo es grueso. Grueso es el asunto. Gruesa es la burla de la legalidad. Grueso es Natalio, Natalio Grueso, el autor formal de la operación que concluía ayer con la propuesta de tan brutal adjudicación a dedo, por parte de la consejera Ana Rosa. Y, ¿cómo empezó tan gruesa operación formalizada con tan grueso desparpajo? Con la desfachatez más gruesa. Así es como mejor se ven las cosas, colocando sobre la misma mesa el comienzo y el final, que es el que ahora conocemos, con esta adjudiacación a dedo -hay que insistir-, ayer, de un contrato que rompe con todas las normas, y proclama en Asturias el imperio de la ilegalidad y el estado de caos y desgobierno más absolutos. A partir de ahora, aquí se podrá adjudicar todo a dedo, invocando tan grueso precedente. Vean las pruebas publicadas de esta aberración administrativa que bate todas las marcas:

Las pruebas

Esta nota de EFE se publicaba -hace ahora poco más de un año- el cuatro de junio del año 2005: la construcción del Museo y Centro Cultural de los Premios Príncipe de Asturias forma parte de las celebraciones por los veinticinco años de la creación de estos galardones, que se han convertido en unos de los más importantes del mundo. El comisario general de la comisión responsable por el XXV Aniversario de los Premios Príncipe de Asturias, Natalio Grueso, dijo a EFE que Niemeyer fue escogido para proyectar el museo tanto por su importancia en las artes mundiales como por ser uno de los tres arquitectos galardonados con el premio. Grueso encabeza una comisión de la Fundación Príncipe de Asturias que visita Río de Janeiro para conversar con el arquitecto y definir los primeros detalles de la obra. ¿Quién puede decir ahora que en ese momento no estaba perfectamente planificada la operación para construir en la ría de Avilés un edificio que se pretendía que fuese Museo de los Premios Príncipe de Asturias y sede de alguno de los actos de la Fundación, y que el desarrollo de los acontecimientos convirtió en Centro Cultural Óscar Niemeyer?

Vean esta información publicada en La Voz de Asturias el pasado día 16 de este mismo mes: El Principado, el Ayuntamiento de Avilés y la Autoridad Portuaria serán las tres instituciones que constituirán la fundación del centro cultural Oscar Niemeyer de Avilés. El Ejecutivo asturiano ultima los estatutos de cara a que su puesta en marcha pueda aprobarse en Consejo de Gobierno antes de que acabe el curso político. El arranque de la fundación será el primer paso para definir los contenidos y rumbo del gran complejo cultural diseñado por el arquitecto brasileño, Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1989. El Gobierno regional quiere seguir un modelo similar al planteado para la gestión del centro de arte y creación industrial de la Universidad Laboral, a través de una fundación en la que participan empresas e instituciones. O sea, que esta Fundación será la encargada de adjudicar el resto de los contratos, que se adjudicarán al amparo del contrato ya adjudicado a dedo a Niemeyer, en virtud de la operación perfectamente planificada por Areces con los responsables de la Fundación Príncipe de Asturias, con el apoyo logístico del tal Natalio Grueso, que ya había ido hace un año a buscar a Niemeyer para encargarle la operación, aunque el resto del paripé, con el viaje de Areces a Brasil, que ya estaba preparado por Grueso, se haya escenificado en los pasados meses.

Natalio Grueso, también contratado a dedo, a propuesta de Woody Allen. ¡Para defecarse en los pantalones!

Obviamente, un trabajito así, no podía dejer de tener su premio, y si la adjudicación a dedo del proyecto a Niemeyer se justificó diciendo que éste regalaba -¿quieren mentira más gruesa?- el proyecto que ahora se le adjudica a dedo, tal y como se demuestra con la aportación de las pruebas documentales que sea necesario, desde los periódicos brasileños, hasta los españoles y los asturianos, la contratación, también a dedo, del autor de la operación, Natalio Grueso, se justifica a su vez porque lo propone Woody Allen, ni más ni menos, en carne y hueso, que ganas nos dan de enviarle una carta preguntándole si sabe que se le está utilizando a su vez, como se utilizó a la Fundación Príncipe de Asturias, para burlar la legislación relativa a los contratos de los empleados al servicio de las administraciones públicas, porque aquí se ha contratado a dedo a Niemeyer para hacer el proyecto del edificio, y a dedo se va a contratar a Natalio Grueso, para que se encargue del resto de los detalles de la operación.

Si creen que exageramos, véanlo en la misma información publicada en La Voz de Asturias: Una vez que se cree la fundación, la primera medida será el nombramiento del actual comisario de los actos del XXV aniversario de los Premios Príncipe de Asturias, Natalio Grueso, como director del centro cultural. Posteriormente, se procederá a la firma de un convenio con la Fundación Príncipe de Asturias, ya que el peso principal de los contenidos, sobre todo en la parte museística, estará relacionado con los galardonados, aunque oficialmente no quiera denominarse Museo de los Premios. También está previsto que el complejo sea la sede del Film Center, un proyecto avalado por Woody Allen que tratará de fomentar la exhibición del cine de autor y que, a petición del cineasta neoyorkino, estará bajo la tutela de Natalio Grueso. Para su puesta en marcha, el diseño arquitectónico realizado por Niemeyer que se ubicará en la margen derecha de la ría avilesina, incluye una sala de cine con 300 butacas para proyecciones.

Una operación aún más descarada que la de Poniente en Gijón

A partir de aquí, todo es ya fácil de entender y de seguir. Contratado a dedo el arquitecto. Contratado a dedo el director de lo que se haga en el edificio, ¡qué más da lo que vaya dentro!, ya sea un museo de los Premios Príncipe de Asturias -eso parece que no, pues ya se lo chafó Gabino de Lorenzo-, lo demás, la obra, la construcción del edificio, y el resto de las operaciones inmobiliarias anejas, que es lo fundamental desde el principio, es ahora lo de menos, puesto que todo el mundo ya tragó lo fundamental, que es que el estudio que va a pasar toda la operación urbanística a limpio, y el encargado de la faena, Natalio Grueso, ya han sido contratados a dedo, delante de todo el mundo, sin que nadie se atreva a decir nada, porque Vicente Álvarez Areces, responsable intelectual de este monumental engaño a la sociedad asturiana, para hacer en Avilés lo que ya hizo en Gijón en Poniente (una impresionante operación urbanística en un gigantesco solar situado en lo que van a ser los terrenos más caros de Avilés), tendrá manos libres para hacer lo que quiera, pues cuando se traga el principio de una operación ilegal, ya no queda más remedio que tragar el resto. Y si alguien, como nosotros, osa denunciar públicamente lo ilegal y lo temerario de la operación, será acusado de enemigo de Avilés, de enemigo de Asturias, ya que no de enemigo de la Fundación Príncipe de Asturias, que es la institución que ha quedado en evidencia como pantalla de toda esta operación, al haber sido urdida, de principio a fin, por el Comisiario de los Actos del XXV Aniversario de los Premios Príncipe de Asturias.

¡Qué barbaridad todo! Cuando les decimos, una y otra vez, que Areces es ilimitado, que es capaz de cualquier cosa, es por algo...