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28 Junio 2006

ERC presenta una lista continuista con Carod a la cabeza y Puigcercós como 'número dos', de Leonor Mayor en El Mundo de Cataluña

Los republicanos pretenden mantener su representación en el Parlament, recuperar la equidistancia respecto al resto de los partidos y salvar los papeles ante el sector crítico.

Después de dos días encerrados en un hotel de Castelldefels alejados del mundanal ruido -y de la prensa-, los miembros de la Ejecutiva de ERC tomaron ayer una decisión ya anunciada: Josep Lluís Carod-Rovira encabezará la lista por Barcelona en las autonómicas de octubre y Joan Puigcercós será su número dos.

No hay sorpresa. Carod es el presidente del partido y Puigcercós su secretario general. Es decir, que ya son de facto el número uno y el número dos de ERC, respectivamente. La experiencia de formar tándem electoral tampoco es nueva. Carod lideró la lista para el Congreso, seguido de Puigcercós, en las últimas generales del 14 de marzo de 2004.

En aquella ocasión, Carod quiso que el electorado le reafirmase en las urnas después de verse obligado a abandonar su puesto de conseller en cap al trascender que se había reunido en secreto con la cúpula de ETA en Perpiñán. La cosa fue bien y los independentistas obtuvieron ocho escaños en la Cámara baja. Carod consiguió su objetivo, pues se sintió respaldado por los catalanes, así que renunció a su acta de diputado y se volvió a Barcelona, dejando a Puigcercós como presidente del grupo parlamentario de Esquerra en Madrid.

Con la repetición del tándem, que no deja de ser continuista, ERC pretende ahora un triple objetivo: conservar su representación en el Parlament (23 escaños), recuperar la equidistancia del resto de las fuerzas políticas catalanes y salvar los papeles ante el sector crítico del partido que aboga por una renovación de las listas electorales.

Evitar el batacazo

Lo primero es, por tanto, no darse el batacazo en los comicios.ERC sabe que no las tiene todas consigo. En las elecciones de 2003 logró el mejor resultado de su historia al pasar de 12 a 23 escaños. Pero su electorado no le ha seguido en el referéndum del Estatut. Los independentistas proponían el no a la reforma, igual que el PP. Entre ambas formaciones sólo lograron un 20% de los sufragios emitidos.

Un mal síntoma que podría ser el principio de la debacle de un partido que ha sufrido un importante desgaste en su etapa de Gobierno. Un Gobierno del que fue expulsado, precisamente por oponerse a la reforma del Estatut. La expulsión supuso, en su momento, un varapalo para los independentistas. Pero ahora le permitirá recuperar la «equidistancia» con el resto de los partidos.

ERC tiene las manos libres para pactar con quien quiera. Fuentes de la formación se muestran partidarias de asociarse con CiU, pues, al fin y al cabo, fue el PSC quien le echó del Govern.Pero las puertas están abiertas a cualquier posibilidad. La idea es conseguir volver a gobernar.

Si no es así, el tiempo habrá dado la razón al sector crítico que lidera Joan Carretero y que denuncia «la línea política errática» del partido y ERC tendrá que replantearse muchas cosas. El pasado 20 de junio, sólo dos días después de la celebración del referéndum estatutario, un grupo de militantes liderados por el ex conseller Carretero redactó un manifiesto crítico con las últimas actuaciones de la dirección de ERC.

Este sector insiste en que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es un «demagogo españolista». También recuerda que el pacto entre Zapatero y el líder de CiU, Artur Mas, «significó una rebaja inadmisible del Estatut, un incumplimiento flagrante de aquella solenme promesa electoral de hace dos años y medio y una burla al socio leal a cambio, ahora ya se puede decir, de nada».

Además, los críticos acusan a la dirección de ERC de actuar «con timidez ante el PSC» y de haber consentido a los socialistas que les presentasen ante la opinión pública como los causantes «de la apariencia de caos» en el Ejecutivo catalán.

Y concluyen que «ERC debe redefinir su línea estratégica, recuperando un perfil propio basado en el independentismo popular, integrador e interclasista». Así, si Esquerra no consigue sus objetivos en las elecciones y no logra recuperar el poder tendrá que enfrentarse a una revisión interna de sus actuales planteamientos políticos.

© Mundinteractivos, S.A.

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