Las revelaciones publicadas por THE NEW YORK TIMES --y luego por THE WALL STREET JOURNAL y LOS ANGELES TIMES-- sobre cómo las autoridades norteamericanas logran entrar en cuentas corrientes de entidades y personas sospechosas de estar relacionadas con el terrorismo han generado una importante polémica en la prensa estadounidense. El asunto es complejo porque no está del todo claro que no exista alguna base legal para ello, y no solo la emanada de la tristemente famosa ley de excepción conocida como la Patriot Act. Pero el eje central del debate es si en la lucha contra el terrorismo vale todo o no. Así lo ha visto el propio The New York Times: "Después de los ataques del 11-S ..., una de las pocas estrategias claras de contrataque fue la de seguir al dinero. Casi todos, incluida esta página editorial, urgió al Gobierno Bush a ser agresivo a la hora de cortar el flujo financiero de las organizaciones terroristas y de anular a quienes lo facilitaban".
Tras resumir lo revelado por el diario neoyorkino, es decir, cómo la Administración se sirvió de las informaciones de una institución financiera intermediaria belga llamada Swift para conocer los movimientos de millones de cuentas corrientes, el Times prosigue: "El Gobierno asegura que esas informaciones han ayudado a capturar un importante operativo de Al Qaeda en el extranjero y también han ayudado a las investigaciones en curso en EEUU. Eso suena a buenas noticias. Lo malo está en la cantinela de siempre. La Casa Blanca ha actuado al margen de cualquier control. ... La única cortapisa ha sido la de los propios directivos de Swift, cuya preocupación empezó a crecer cuando comprobaron que lo que parecía ser una actuación a corto plazo se estaba convirtiendo en permanente. ... Probablemente los investigadores necesitarán aún durante décadas seguir de cerca el flujo de dinero procedente de terroristas o destinado a ellos, así como escuchar sus conversaciones telefónicas. Nadie quiere que eso acabe. Pero si Norteamérica quiere seguir siendo Norteamérica, esos esfuerzos han de realizarse en un marco legal claro y coherente y con la supervisión del Congreso y de los tribunales".
THE WASHINGTON TIMES ha dicho exactamente lo contrario: "Los editores de 'The New York Times' y quienes piensan como ellos no entienden que a veces los norteamericanos no tienen el derecho a saber en torno a una actividad del Gobierno. ... Porque un Gobierno eficaz debe garantizar que sus programas sensibles y secretos funcionan contra Al Qaeda y otros terroristas comprometidos en la destrucción de Norteamérica. Lo que se está jugando es la supervivencia y la seguridad de todos nosotros".
Y, para terminar, reseñamos los resultados de dos estudios de organizaciones independientes, tal y como los ha publicado THE WASHINGTON POST solo una semana antes de las elecciones presidenciales mexicanas: "Millones de mexicanos pobres han sido amenazados con ser excluidos de los programas asistenciales si no votan a distintos candidatos. Otros, sobre todo en las áreas rurales, han recibido de 40 a 60 dólares por su voto. Los autores de los estudios creen que el fenómeno es tan amplio que podría determinar el resultado del 2 de julio, sobre todo si la distancia entre los principales candidatos es de menos del 2%".

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