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25 Junio 2006

Montilla y el síndrome del «nou vingut», de Casilda Güell en Crónica de El Mundo

Sucesor. Hace tres semanas, en el programa de debate de Barcelona TV Contrapunt, le pregunté al presidente Maragall si Cataluña podría hoy tener un presidente de la Generalitat no nacido aquí.Me contestó que, dado que en torno a un tercio de la población no ha nacido en la comunidad, por supuesto que sí. «No tiene sentido prescindir de ese tercio», dijo textualmente. Maragall pronunció estas palabras de forma contundente y, sin embargo, el público sonrió escéptico a pesar de que los datos que dio, por una vez, eran correctos. Además, la elección de Montilla como su sucesor, prevista para esta semana, da fe a esa sentencia.Montilla representa el paradigma y triunfo del síndrome del nou vingut en Cataluña. El concepto suena a profeta salvador y, en realidad, no es otra cosa que la constatación de que muchos de los no nacidos en Cataluña acaban siendo más nacionalistas y reivindicativos que los propios oriundos catalanes. Ansían identificarse con la nueva patria para sentirse en casa.

El síndrome del nou vingut es similar al de quien se cuela en una fiesta y luego es el que más baila para que no se note. José Montilla Aguilera nació el 15 de enero de 1955 en Iznájar, Córdoba, España. Montilla era un inmigrante andaluz en los 70 y, peldaño a peldaño, se ha convertido en uno de los prohombres del catalanismo socialista. Es primer secretario del PSC (Partit dels Socialistas de Catalunya) desde 2000, miembro de la ejecutiva del PSOE desde julio de 2004, en representación del PSC, y ministro de Industria, Comercio y Turismo de España del Gobierno de Zapatero desde abril de 2004. Casado, tiene cinco hijos.

Adenauer decía que hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido y que esta tercera categoría es la peor. Que se lo digan al señor Maragall. Por un lado, la elección de Montilla como candidato corona a la figura del nou vingut que, por otro lado, ya hacía tiempo que tenía el poder entre las filas socialistas catalanas.

Montilla ya fue el principal instigador del Pacte del Tinell y del Tripartit y, aún no siendo nacionalista, ha sido quien ha aguantado la vela del estatut encendida cuando ya Maragall andaba agotado y el sí de CIU pendía de un hilo. Montilla, junto con personajes como Manuela de Madre y Miquel Izeta, ya hacía tiempo que dominaba el partido pero no se habían atrevido a dar el salto al liderato en parte porque la cara visible siempre ha de dar más explicaciones de sus orígenes y en parte porque la figura de Maragall tanto por su background familiar como por sus años triunfantes como alcalde de Barcelona, era una opción más segura y menos controvertida.

Lo cierto es que la elección de Montilla responde a una realidad sociológica aunque será el electorado catalán quien tenga que pronunciarse al respecto dentro de unos cuatro meses. Es sin duda una experiencia muy interesante: el PSC se la juega con un candidato que no habla catalán en casa. Nunca un apellido castellano encabezó la lista del PSC. Es más, desde la Segunda República el cargo de presidente de la Generalitat ha sido ocupado por seis hombres de marcado carácter nacionalista, exceptuando a Maragall (Macià, Companys, Irla y el provisional Tarradellas pertenecían a ERC; Pujol a CIU).

Montilla fue alcalde de Cornellá de Llobregat (1985-2004) con mucho éxito. Tanto en 1999 como en 2003 fue reelegido con mayoría absoluta. Pero no es lo mismo esta alcaldía que la presidencia de la Generalitat. A Montilla le falta preparación. A los 16 años, se trasladó de Andalucía a Sant Joan Despí. Su formación académica se inicia en FP y, aunque después cursó un año de Derecho y dos de Económicas, abandonó la carrera.

Montilla cuenta con la bendición de Zapatero desde Madrid y se ha mantenido al margen del desgaste político del Tripartit. Además, su poder es mayor al de Maragall en el partido. ¿A cuántos de esos inmigrantes que hasta ahora se abstenían será capaz de movilizar? Sea como sea, la elección de Montilla responde a la realidad sociológica de Cataluña y a la realidad vigente del PSC desde hace tiempo, aunque de alguna forma la figura de Maragall traspapelaba esa realidad. De todas formas, las realidades internas de un partido no son necesariamente la mejor forma de atraer al electorado.

Montilla surge de la tercera vía que forma el PSC (PSC-Congrès incluía a la burguesía catalana de izquierdas; PSC-Reagrupament, vertiente más nacionalista, y Federación Catalana del PSOE, de la que proviene Montilla). Por primera vez, un candidato socialista a la presidencia autonómica procede de esta tercera vía. Políticamente, Montilla representa un giro hacia un socialismo más puro pero su catalanismo podrá ser siempre muy fácilmente cuestionado.Deberá apoyarse en la idea de que es catalán todo aquel que lo sienta y lo demuestre y también sobre el hecho de que el catalanismo, a diferencia del nacionalismo vasco, no ha sido nunca racista sino un hecho de voluntad por ser Cataluña país de marca y de paso. Montilla es el primer charnego que llega a primer secretario del PSC. Maragall acabó ese mismo programa de Barcelona TV diciendo que CIU le aseguró el respaldo a su propuesta de Estatut de agosto de 2005 si no volvía a presentarse a las elecciones. Acabó haciendo lo que le pedía CIU, lo que quería el PSOE y la mayor parte del PSC.

Por CASILDA GÜELL, profesora de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra.

© Mundinteractivos, S.A.

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