Con el inicio del periodo estival podríamos encontrar en el típico comportamiento de esta época del año otra excusa para justificar los niveles actuales de las Bolsas con una actitud de «esperar y ver». Bien conocido es que en verano los volúmenes caen de manera importante, los inversores desaparecen y las decisiones de inversión se posponen hasta la vuelta de vacaciones. Pero miren por dónde en ese periplo veraniego contaremos con referencias clave que de algún modo permitirán anticipar el sentimiento inversor de cara al tramo final del año. Los bancos centrales a ambos lados del Atlántico deberían seguir manteniendo la pauta alcista de tipos, por lo que la atención estará puesta en el mensaje dado desde ambas entidades sobre su política futura.

Más importante aún será la lectura que hagan los inversores de los resultados empresariales semestrales. La tendencia reciente es buena, con crecimientos sostenidos y mejora de márgenes casi unánime. Pero salvo sorpresas en las cifras, nuevamente la atención estará en la interpretación que los mercados hagan no sólo de las cifras publicadas sino del panorama y las guías facilitadas por las compañías para la segunda parte del año, momento en el cual sabremos si efectivamente el contexto actual de tipos al alza, dólar inestable y crudo en máximos está pasando factura a los negocios de las empresas. En cualquier caso, los índices parten en su mayoría desde niveles favorables que siguen justificando la inversión. Con Bolsas baratas y un escenario optimista de resultados no cabe duda que hay que seguir mirando a la renta variable... a menos que uno opte por seguir de vacaciones.

Alberto Roldán Navarro es analista de Inverseguros.

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