La Coctelera

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19 Junio 2006

Más de la mitad de los catalanes se desentienden del Estatut, de Antonio Casado en El Confidencial

El presidente del Gobierno y el de la Generalitat, artífices de esta larga y penosa aventura política, Maragall en su primera fase y Zapatero en segunda y última, se felicitaron anoche por la ratificación popular del Estatut. El dato de la noche era la escasa participación pero ellos, en sucesivas comparecencias ante la prensa, se limitaron a la relación entre "síes" y "noes".

Como profesionales de la política, ambos decidieron que las ventajas de eludir la noticia que les pone en evidencia -más de la mitad de los catalanes se desentendió-, compensan la cara de idiotas que se les queda a los ciudadanos. A los ciudadanos y a los medios de comunicación, que les vayan dando. Aunque unos y otros hayan captado que lo relevante de ayer es la pobre facturación de este Estatut en las urnas.

La ciudadanía no parece haberse sentido concernida en una operación de la que, a mi juicio, ni Maragall ni Zapatero pueden sentirse orgullosos. Primero, porque estamos ante un clamoroso fracaso de la clase política. Y segundo, porque el desistimiento de la mitad de los catalanes no es un elemento de prueba favorable al definitivo encaje de Cataluña en la España plural.

De aquellos polvos, estos lodos. Demasiada política de laboratorio y demasiadas maniobras de partido, para una pieza tan importante como el Estatuto de Autonomía de Cataluña (18% del producto nacional), que requiere un amplio consenso político pero se ha forjado sobre apuestas de vuelo corto y pactos por debajo de la mesa (Zapatero-Mas).

Mala noticia de cara al nuevo ciclo político que se inició en la noche del domingo, con una inevitable nueva llamada a las urnas para las consabidas elecciones autonómicas anticipadas. Cataluña lo está pidiendo a gritos después del desbarajuste sufrido por el tablero político catalán durante estos últimos nueve meses.

En resumen, el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña suma un fracaso de público a su ya constatado fracaso de crítica. De los más de cinco millones de catalanes convocados a las urnas, más de la mitad se quedaron en casa. O sea, que no le han hecho precisamente la ola a un texto farragoso con pretensiones de "constitución", que pasa o pasaba por ser la obra predilecta de Maragall y Zapatero para este primer tramo de la Legislatura. El pobre nivel de participación rebaja notablemente la importancia de la relación entre "síes" y "noes".

Anotemos, por decirlo todo, que hay un saldo ligeramente favorable a los defensores del sí (PSC, CiU e IU) respecto a los del "no" (PP y ERC), puesto que la suma de los primeros en las elecciones autonómicas de 2003 (72%) se ha superado ligeramente en "síes" en el referéndum de anoche (74%). Por el contrario el porcentaje de "noes" (20%) se ha quedado bastante por debajo del obtenido en aquellas elecciones por los defensores del "no", que fue del 28%.

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