El reloj de Saura es razonable. Se ve, porque la manga de la camisa ha ido hacia atrás, pero es discreto, incluso para un partido con tanta verdura sostenible. Pero el de Llamazares es una pasada: gordo y con mucho metal, de esos que dicen bastante sobre los gustos y las rotundidades de sus propietarios. Si complementamos el peluco con la camisa azul claro con rayitas que lleva, y el gesto de pasarse la mano por la cabeza para volver a su lugar el flequillo rebelde, no me extraña que Saura muestre ese semblante tan serio. Si me dicen que, en vez de en un mitin, la foto está tomada en un funeral, me lo creo.
A primera vista parece que Rajoy y Piqué hagan manitas, pero no es así. Rajoy tiene algo en la mano y lo observa, y ese algo le hace sonreír. La distancia entre la sonrisa de Rajoy y el aire ausente de Piqué explicaría un montón de cosas si no diese tanta pereza hurgar en la previsibilidad. Piqué está en otro mundo, cabizbajo, entrelazadas sus manos en ese gesto mínimo de autoayuda de quien sabe que en el mundo sólo tienes lo que tú mismo te das. Dice el refrán: Si vols estar ben servit, fes-te tu mateix el llit,y en ciertas actividades ese consejo se convierte en ineludible, porque, si dejas que otros te hagan la cama, al cabo puedes encontrarte de nuevo en la empresa privada.
Hace calor y tanto Adams como Carod van en camisa. En camisas de manga corta los dos. Y también los dos llevan la mano derecha en el bolsillo del pantalón, y los dos sostienen las americanas con la izquierda. Pero ahí está la gran diferencia. Adams lleva la americana doblada sobre el brazo. En cambio, Carod la lleva enhiesta, como un charcutero cargando un jamón desde la trastienda al mostrador. ¿Podría ser que llevase dentro de la americana una de esas carpetas amarillas de Esquerra, con el triángulo divino? Si es así, ¿por qué en esta ocasión la esconde, si siempre nos la enseña? Y si no es una carpeta, ¿qué?
De entrada, del abrazo de Maragall y Montilla se infiere que ambos sonríen, que Maragall es más alto que Montilla, que, mientras Montilla mira a Maragall, Maragall mira al público, que Montilla abraza a Maragall con las manos desnudas y, en cambio, Maragall cubre una de las suyas con una manopla ortopédica. Sabemos eso y lo demás - si ésa es la foto del futuro tándem, si se trata de un baile maragato o del abrazo del oso- sólo el tiempo lo dirá. A los militantes que (a guisa de telón de fondo) agitan banderas del PSC y pancartas con la palabra sí todo eso no parece importarles. Ellos sonríen y ya está.
Mas y Duran miran atentamente una gran bola, pero interesa lo que queda a sus espaldas: las imágenes de la campaña de CiU en este referéndum. Tras Duran se ve un Seat antiguo, un billete de cien pesetas... No se oye el anuncio que pasaban por radio y en el que una voz de mujer decía: "´El 1979 no existia la telefonia mòbil. Si volies trucar, demanaves cinc duros i buscaves una cabina´". ¿Cinco duros para telefonear en 1979? En 1979, con un duro o dos había de sobras. Lo sugestivo no es que los anuncios estén hechos por becarios de esos que creen que el mundo empezó a existir el día en que ellos nacieron, sino que quien paga - CiU- ni se fija en esos detalles, con la cabeza ya en las elecciones de octubre, noviembre o diciembre, que ésas sí que serán cosa fina.

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