Este partido de fútbol no venía anunciado en la programación televisiva de anteanoche. Pero se jugó: Pasqual Maragall saltó inesperadamente al estadio en TV3 y en TVE-Catalunya, arrancó desde el medio campo, dribló al PP, regateó a ERC, sorteó a la Junta Electoral Central, chutó, el balón del Estatut rebotó en el poste izquierdo de la senyera y..., ¡toma!, metió gol, gol, gol.
Frente a su despejada mesa de trabajo, de tranquilizadora madera, con un ejemplar del Estatut bajo las manos, sobre un tranquilizador fondo de color sepia y ante una tranquilizadora cómoda con tranquilizadores retratos familiares y tranquilizadora lamparita, el presidente de la Generalitat de Catalunya jugó bien: me animó a acudir a las urnas sin miedo y a dar un paso de gigante, me recordó que tengo el futuro en mis manos y que España y Europa están mirándome...
Maragall no ha tenido una presencia muy activa en esta campaña de referéndum (normas institucionales obligan), y con este mensaje televisado se desquitó. Por lo demás, su campaña se la ha hecho la señora de la verruga: esa señora que, entre otros transeúntes catalanes, habla en el vídeo electoral del PSC. La oronda, bajita y muy consuetudinaria señora de la verruga aparece a mitad de vídeo y luego lo cierra muy convencida: "S´ha d´anar a votar i s´ha de votar que sí!". Mensaje contundente, directo, claro.
También lo ha sido el de CiU, pero dando lucimiento a Artur Mas: con luminoso fondo de Costa Brava, despeinado el flequillo por la leve brisa del futuro, un primer plano del rostro de Mas - sin verrugas ni nada- airea las bondades del Estatut. Justo antes, unas desgastadas imágenes de hace 27 años nos han subrayado lo anticuado que se ha quedado el año 1979. Este juego diacrónico ha sido lo más astuto de esta campaña, su dardo más ingenioso y eficaz: ¿a quién le gusta sentirse inmovilista, anticuado, caduco? ¿Quién no querría un coche nuevo? El recurso al Seat 600 ha sido habilísimo, por mucho que en 1979 ya circulásemos en Seat 1430 o en Seat 131 (blanco, el de mi padre). Lo que no nos revela CiU es si el Estatut del 2006 es un Porsche o un Smart, un todoterreno, un monovolumen o qué... Se sabrá en la campaña del próximo Estatut (dentro de equis años).
En todo caso, los vídeos promocionales del sí han estado más logrados que los del no: ¡es muy difícil vender un no de modo positivo, constructivo! En esto ERC ha puesto más ganas que el PP: el del PP ha sido un vídeo sin rostro humano alguno, con apenas un columpio, unas piernas de niño, brazos de sus padres o abuelos, unas nucas. Un vídeo que no da la cara.
En el de ERC sí hemos visto al abuelo que consulta cara a cara a su (guapísima) nieta votante: por ella votará no. Antes de eso se ha tildado a ZP de mentiroso (¡llamar "mentiroso" a un rival político es perder el tiempo!). Luego hemos visto a Carod pidiendo que seamos "valientes", que votemos no.
Maragall me pide que no tenga miedo, Carod me ruega que sea valiente...: nunca ir a votar resultó tan desafiante, tan arriesgado. ¡Guau, qué excitante! Vamos allá...

Escribe un comentario