El Mundial del Koala con toda su animación para los aficionados no es que sea un fenómeno televisivo, que lo es, sobre todo si Luis Aragonés sigue en racha, sino que en la turbamulta está teniendo notables consecuencias y unas cuantas enseñanzas en cuanto al comportamiento de las audiencias. Como en toda esta historia la más tonta, parece que adrede, ha sido TVE, no sólo se ha quedado sin poder compartir con La Sexta la marea españolista, sino que está rematando casi todo lo que produce en el llamado prime time.
Una pareja de ficción que ya no va a levantar cabeza es la formada por Con dos tacones y Mujeres desesperadas, que esta semana ya ha sufrido un verdadero descalabro, y eso que el partido de Brasil en La Sexta estuvo flojito y Supervivientes de Telecinco son cuatro y el abuelo contando la historia de un mechero. Realmente, con el empeño que pusieron en la cadena pública en producir una colección de series de abuelas y psicólogas, periodistas y peluqueras, no han dado ni una en el clavo, porque en cuanto parecía que alguna pitaba le hacían un cambio de hora y la dejaban en cueros. Y ahora no se puede decir que los hombres toman el mando y ven el fútbol -que lo ven todos- es que no hay manera de entender que toda la trama de Con dos tacones se quede corta contra la intriga de un mechero contada por Jesús Vázquez.
De El loco de la colina se podría decir otro tanto, que anda entrevistando con escaso lucimiento a ministros y está perdiendo la gracia. No sé cuando concluye el contrato, supongo que de cara al verano, pero más vale que se renueve en la playa, porque ya se ha visto lo que da de sí. Es curioso que esta semana el espacio Carta blanca de La 2 estuviera en las manos casi mágicas del simpático prestidigitador Juan Tamariz, porque como no aprendan a hacer juegos malabares se les viene abajo todo el tinglado mientras negocian con los sindicatos prejubilaciones para muchos envidiables.
Otro de los daños colaterales de este mundial que tan entretenido tiene al público es que el gusto por la ordinariez ha llegado a El Corte Inglés, que siempre ha tenido una publicidad efectiva y agradable, pero lo de Manolo el del bombo con Hipercor parece que va en la misma línea de La Sexta que ha puesto al Koala por bandera con la bonita canción Opá vamo para el mundiá. Sin embargo la publicidad de Coca-Cola con el lema de que el fútbol todo lo une, incluido un marido cornudo que se abraza al fortachón que sale de un armario tiene gracia y hasta su parte de verdad.
El Mundial ha hecho que en España se haya podido enlazar el tumulto luctuoso de Rocío Jurado con el evento deportivo, y todavía nos queda antes de que el verano maree la programación el encuentro del Papa con las familias en Valencia a principios de Julio. Con lo que completaremos un paquete de eventos multitudinarios de lo más lucido. Cuando acaben, las cadenas sacarán cuentas y verán qué les ha quedado de fama y de dinero después de la descarga sentimental de la audiencia.
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