Huyendo, tal vez, del festival que se celebra en Eivissa para protestar contra las carreteras de la familia Matutes, Jaime me Matas está en Barcelona. Ha venido para cerrar la campaña del PP. En la sala del World Trade Center sólo diviso periodistas.«Es que para ser popular aquí, antes hay que salir del armario», comenta un redactor de Telecinco. Son las 19.30h. Nos comunican que el acto se retrasará tres cuartos de hora para que las televisiones puedan transmitir el mitin en los informativos de la noche. Quizá los políticos quieren estar en casa a la hora de la cena aunque sea desde la pantalla.

Si algo provocó el caso Carmel -además de un 3% de polémica- es que Tomàs García, presidente de la asociación de damnificados, se haya cambiado de bando. Empiezas reuniéndote con Acebes y, lo creas o no, acabas en un acto del PP vestido de color pistacho. Hablo con él y con una mujer muy resuelta. Le pregunto a Dolors Montserrat cómo se llama, y los que la rodean me miran con ojos como platos. Sólo se me ocurre decir: «Encantada». Llega Albertito con el uniforme del partido: camisa a cuadros azules arremangada.Por fin, suena el himno de otra España.

Con las últimas notas en el aire, Me Matas grita: «Visca!». Y así empieza su discurso. «Hola, president del PP de Cataluña; hola, regidor del Ayuntamiento de Barcelona; hola, guapa, ¿cómo estás?». Especifico que esto último no iba dirigido a mí. Dice que, hasta ahora, esta comunidad siempre le ha dado mucha envidia, porque es muy moderna, pero que «ya no es la image, con todo el respete, que hoy ofrece Cataluña». Aun entrando en detalles del estándar oral, podemos afirmar que el gobernante de las Balears ha creado un lenguaje propio.

Asegura que el sistema de financiación del Estaut de las islas no se parece al que el domingo entra en juego: «El nuestro es multilateral e igualitario». Lo de multirateral no se lo niego: todos los isleños pagaron una noche en el Rasputín que sólo disfrutaron ocho, y Michael Douglas aún recibe la cuota por su obligación de residencia en Valldemossa, valorada en 800 millones. Lo de igualitario debe ser porque a cada uno le toca apoquinar lo mismo.

Mientras habla de la sonrisa no prepotente, pero sí experta que lucen los mallorquines, busco entre el público a la modelo institucional de su partido. A lo mejor hay más gente de lo que creía, porque por mucho que me esfuerce, no veo a Anna Kournikova por ninguna parte. Y huelga decir que su figura salta a la vista. Me Matas tiene devoción por el deporte, especialmente por los tenistas.Por eso pretende ganar su reelección a lomos del clan Nadal.Si Rafael cosecha en política las victorias que siembra en pista, no tiene de qué preocuparse.

Le toca a PeP Piqué, tan embriagado por la emoción que anuncia que hablará en la lengua de Ses Illes. Convencida de que se refiere al castellano, me sorprende con un «grasis a ses ciutadans des partit populá». Ha optado por el alemán. Que conste que las versiones libres ofenden. Ya en un idioma oficial, cuenta que en toda la campaña «nadie ha movilizado a la gente que hemos movilizado nosotros». Si aceptamos como movimiento el gesto de golpear una cacerola en un mercado, es cierto. Si no, también: la gente que ha acudido a los actos del PP no es la misma que ha apoyado al PSC. Por ejemplo.

En el día dedicado a la reflexión, no cabe duda de que las dos últimas semanas han dado mucho que pensar. ¿Sí o no?

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