A los ministros del área económica de este Gobierno les suenan a cuerno quemado los informes que elabora el Fondo Monetario Internacional sobre la economía española. Y todo porque el hombre que dirige los designios del organismo fue el que pilotó la economía española durante los ocho años de mandato del PP.

De hecho, ese asunto enerva a más de uno que públicamente aprieta los labios y suele callar. Eso sí, en los famosos off the records se afilan las uñas y subrayan aquello de la herencia del PP y de que buena parte de las debilidades se produjeron ya en otros Gobiernos sin solución alguna. Pero el “tú más” no resuelve los problemas.

El informe del Fondo Monetario Internacional alerta sobre asuntos ya conocidos como el alto diferencial de inflación -pueden leer el análisis de ayer de Carlos Sánchez en El Confidencial -, el espectacular crecimiento del déficit comercial, el segundo en mayor cuantía respecto al PIB en el mundo, después de Estados Unidos, el problema del endeudamiento familiar y el crecimiento del crédito.

Ya ayer Ben Bernanke en Estados Unidos alertaba de algo importante también en España. Las rentas más bajas serán las que más sufran en sus cuentas el impacto de la subida de tipos de interés. Es perfectamente aplicable aquí, según los informes del Banco de España y de la Asociación Hipotecaria.

El incremento de un 25% de las hipotecas y una deuda de los hogares un 110 superior a los ingresos disponibles son dos asuntos ya recurrentes, que ningún partido en el Gobierno ha sido capaz de frenar quizá por ue ponerle puertas al campo del mercado es imposible. Con tipos de interés oficiales del 2% en los últimos años y cinco millones largos de inmigrantes que han entrado en el mercado blanco y negro de la economía española dispuestos a acceder a una vivienda, es difícil frenar el carro.

Si a ello sumamos el sui generis sistema de financiación de los entes locales, cerramos el círculo. A esto último no se refiere el informe, o al menos no lo hemos visto en las 27 páginas que aparecen en la web del fondo, aunque sí habla de los riesgos de los bancos en su afán de dar crédito a mansalva.

Caruana le va a ayudar mucho en este sentido y ya alerta de estos asuntos en sucesivos informes del banco emisor.

El informe del Fondo Monetario pone de manifiesto la excesiva dependencia energética, acentuada con la subida del crudo, y los problemas de competitividad de la economía. De paso alerta sobre la rigidez de la contratación indefinida y los elevados costes del despido. Filosofía CEOE pura y dura que durante la época del PP en el Gobierno no se aplicó ni por el forro porque no hay Ejecutivo que se precie. La reforma laboral firmada por el Gobierno, sindicatos y CEOE ha sido light, aunque ya el 40% de los contratos tienen cláusulas de despido de no más de 33 días, frente a los 45 de antaño, de los últimos diez años por ejemplo.

Está bien que el FMI pida la liberalización de sectores como el energético, las telecomunicaciones, los transportes y servicios profesionales. Son asuntos que quedan pendientes también desde hace más de 30 años y casi todas las medidas que se adoptan son un quiero y no puedo, porque la regulación y la intervención de los Gobiernos en sectores estratégicos es continuada y sin visos de concluir.

Rodrigo Rato aporta con este informe artillería de sobra al PP, enredado en otros asuntos menos crematísticos y de mayor rédito político, y pone de manifiesto una buena parte de las debilidades que tampoco él y su equipo fueron capaces de superar. Hace falta valor para llevar a cabo las reformas necesarias, aunque no debemos perder la esperanza.

Hace sólo unos días, Pedro Solbes hizo un agradable ejercicio de autocrítica sobre el modelo económico. “El 80% del crecimiento se debe a que más gente trabaja y sólo el 20% a que más gente es más productiva. Esto nos plantea una cuestión: ese sistema no es sostenible. No podemos pensar que siempre vamos a tener más gente trabajando y en consecuencia tendremos que prestar especial atención a la segunda parte de la ecuación que es que la gente sea más productiva y que por trabajador tengamos más unidad de producto”.

El análisis es claro, igual que lo son las debilidades expuestas por el FMI. Lo difícil es aplicar soluciones. El calendario político de unos y otros suele poner muchas trabas.