«El mundo duerme tranquilo, y la ciudadanía ronca a placer cuando, súbitamente, la noche cae como un manto de oscuridad Entonces, surge la terrible amenaza del abominable ¡¡Dr. No!!». Quizás suene a reclamo de película, pero lo cierto es que está pasando en realidad. Sabrán ustedes que el próximo domingo tenemos una cita con las urnas, que tiene como objetivo refrendar o no el nuevo Estatut.
Yo creo que en esta campaña no se nos ha dicho toda la verdad.Comprendo que los gobiernos no se atreven a contar todo lo que saben porque, si no, cundiría el pánico.
De hecho, se rumorea que Zapatero tiene papeles que aseguran que Aznar no es de este planeta y Rajoy es un robot al que el ex presidente da cuerda para que se oponga a todo lo que diga el gobierno. Si no, no se entiende esa cerrazón en contra del proceso de paz en Euskadi, esa política pirómana del PP en una materia tan sensible para el Estado. No cabe en la cabeza de nadie que el principal partido de la oposición pueda oponerse a que se intente el cese de la violencia.
En fin, yo estoy por la teoría del extraterrestre y el robot.De todos modos, he hecho algo de periodismo de investigación.
Mis fuentes de información me aseguran que detrás del no al Estatut se esconde algo más que la sinrazón del PP, que ha perdido la brújula política. Hay más, mucho más. Es cierto que en el campo de los noes también está Esquerra Republicana, despechada, indignada, flamígera y renegando de aquello que, en justicia, es más obra suya que de muchos otros. ¡Cuán doloroso debe ser para Joan Ridao, autor de buena parte del texto del Estatut, oír cómo se tilda al mismo desde ERC de «maléfico, anticatalán, restrictivo e insuficiente!».
Junto a ambas formaciones, forzoso es decirlo, también se hallan los desengañados de buena fe, los egoístas que «pasan» porque ignoran que viven en sociedad, los que practican aquello de «¿qué se vota, que me opongo?» y, en suma y para no extenderme, los que suelen decir aquello que tanto le gustaba a Franco: de «todos los políticos son iguales». Y no es esto, que diría Ortega.El auténtico peligro es que gane el Dr. No, un villano superior al Dr. Muerte, al Duende Verde, a Lex Luthor y al Joker juntos.
El Dr. No es un terrible virus que se instala en las sociedades acomodaticias.
El Dr. No dinamita la democracia desde dentro, socava cualquier avance, amedrenta a los ciudadanos. Por ello, hay que evitar que gane el Dr. No. He hablado con James Bond, Superman, Batman, La Liga de la Justicia, Los Vengadores y demás superhéroes en el Saló del Cómic y, créanme, están muy preocupados.
Son superhéroes, pero también tienen hijos, padres ancianos, pareja y familia. Y a todos les interesa una buena sanidad pública, un sistema de enseñanza que garantice la igualdad de oportunidades, una financiación razonable para poder hacer frente al futuro y, lo que es más importante, poder ejercer un mayor autogobierno.
Spiderman dice siempre que «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad».
Me lo ha recordado con motivo de este referéndum. Le he dicho que pensaba votar que sí. Me ha dado un golpecito amistoso en el hombro y ha dicho: «El próximo domingo, los héroes sois todo el electorado de Cataluña. Sería una pena que nos derrotase ese patético Dr. No».
Y conste que lo dicen los superhéroes, que entienden lo suyo cuando se trata de distinguir entre el bien y el mal.
© Mundinteractivos, S.A.

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