Ignoro si la Moncloa ya ha sentenciado a Maragall a la vez que tiene a punto a Montilla como candidato a la Generalitat, pero sé que la Moncloa puede mandar en el PSC y que éste irá siempre con Ferraz-hoy Moncloa, a la par que si el Estatut es aprobado con cierto vigor no habrá mejor ocasión para que Montilla se autonomice. Aunque naciera en Córdoba y que la elite catalana pontifique sobre la legitimidad telúrica. Pero esto son ideas de un pasado constreñido en el localismo, cuyos marcos - económico, demográfico, cultural, técnico, mediático, incluso terrorista- han explotado y las globalidades se nos llevan.

Además, como recordaba el lunes, ¿no hemos repetido por hache y por be que son catalanes todos los que viven y trabajan en Catalunya? Ysi esto era sólo de boquilla, ya tanto da, pues resulta imposible retroceder, es lo del cazador cazado. Porque, ¿quién dirá a un par de millones de catalanes que son sólo hijos de inmigrantes y quién le dirá a dos millones más que aún son inmigrantes pese a llevar media vida aquí? Cuando el PSC era controlado por los grupos burgués y menestral promocionado a través de la universidad, era posible andar con sobreentendidos citando a Gramsci y a Gil de Biedma. Pero se acabó, Vic ahora va a la cola del Baix Llobregat.

En Catalunya existen tres sectores fundamentales de electorado: el del Barcelonès, de procedencia española, que vota muy socialista; el de las clases medias y sobre todo comarcal, proclive a las urnas convergentes; y el catalanista de fe activista, que grosso modo está entre CiU y ERC y cuya capacidad de proclamar un ruidoso legitimismo es superior a su poder real. Luego hay el subsector ICV, que depende de su adhesión al socialismo, y el del PP, que se ha echado al monte del ancestro y ahí vocifera. Lo cual ha movido a otro subsector de vasta influencia: el empresarial, que ha sido convergente o pepero con cautela y, si ha convenido, socialista, pero que ahora, ante el delirio Aznar-Rajoy, sólo bascula entre Mas y Zapatero.

Cara a Montilla, pues, tenemos que Zapatero cae bien al empresario por su talante pactista y al catalanismo medio por su talante sentimental, a la par que la experiencia del tripartito ha enlodado para los mismos catalanes el papel nacionalista radical. Mientras, el habitual y más animado voto socialista iría a Montilla, como se reproduciría la alianza PSC-ICV. Al tiempo que el catalanismo se ha dividido con rabia. Pero si a Mas no se le enfrenta un candidato fuerte, CiU podría convertirse de nuevo en pal de paller catalán, aunque más formal que real. Montilla esta semana es el mejor candidato funcional socialista.