La OPA de Mittal sobre Arcelor está mostrando las dificultades para hacer una oferta hostil en Europa y pone de manifiesto cómo los personalismos aparentemente mandan en las empresas por encima de otros asuntos más crematísticos.
No parece que sea de recibo el rechazo frontal del consejo de administración a las propuestas de la empresa anglo-india cuando aparentemente un 30% de Arcelor no está por la labor de la fusión con Severstal o, al menos, pide que se estudien las alternativas.
En el comunicado, Arcelor habla de la carta dirigida por una minoría de accionistas que representan, o manifiestan representar, alrededor del 30% del capital ¿Cuánto tiene el consejo de Arcelor de la empresa que, sin embargo, actúa como una mayoría?
En la OPA de Mittal hemos visto de todo y aún es posible que veamos más. Desde la intervención constante de los Gobiernos de Francia, Luxemburgo y España contra la transacción hasta su extraño silencio después de que se anunciara una operación de fusión con los rusos de Severstal.
Desde actuaciones de puro carácter proteccionista hasta la venta de que los de Mittal son poco más que unos especuladores. La defensa de Arcelor por parte de su consejo ha sido radical por que el famoso deber de pasividad, teniendo en cuenta las distintas normativas, ni siquiera es obligado.
También Mittal ha tardado ‘dios y ayuda’ en poner sobre la mesa algo parecido a un plan industrial y sus ejecutivos sólo han hecho promesas relativas al mantenimiento de las plantillas, que a los gobiernos de turno no han convencido.
Mittal ha afilado las uñas después de que Arcelor se sacara de la manga a ese caballero blanco ruso y ha puesto en marcha una campaña publicitaria que trataba de sacar los colores a los de la siderúrgica europea que mantenían, según los anuncios publicados en prensa, a sus accionistas sin voz ni voto.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores, en todo este embrollo, ha jugado un papel de observador cualificado, pero sin tomar grandes decisiones, aunque en España no estaría demasiado bien visto esto de que en medio de una OPA la absorbida anunciara una fusión con una tercera.
El asunto que más preguntas produce entre algunos analistas es cómo los gestores de Arcelor y Severstal han llegado a la conclusión de que la empresa vale 44 euros y, sobre todo, cómo afecta este precio a los pequeños accionistas que en la oferta de Mittal iban a recibir al menos una parte de los 25.800 millones de euros en metálico y ahora se quedan compuestos y sin cash.
Queda por ver si Mittal se decide o no a elevar otra vez la oferta, algo que en círculos financieros se está considerando. Sobre todo porque ya en otras ocasiones ha negado la mayor y después ha elevado la oferta. Incluso hay quien dice que hoy mismo podrían producirse nuevos anuncios.
En cualquier caso, si Mittal se decidiera a poner más cash sobre la mesa sería difícil que los accionistas de Arcelor dijeran que no a la transacción. Otra cosa son las accionistas gubernamentales.
Vivimos el enésimo asalto de esta dura pugna en la que está en juego el control de la primera siderúrgica europea y se ha optado, sin más explicaciones, por otro partner con el argumento de que es mejor, sus estrategias son similares y ofrece más rentabilidad. Hay que tener mucha fe para creer lo que dicen unos y otros en esta transacción de control en la que cada uno defiende su sillón y falta sobre todo claridad, por todas partes.

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