Zapatero hará crisis de Gobierno después del 18-J para permitir la marcha a Cataluña de Montilla.

José Luis Rodríguez Zapatero lo tiene claro: Pasqual Maragall no encabezará las listas del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) a la Generalitat bajo ningún concepto. La Moncloa ha hecho saber al todavía president que deberá someterse a elecciones primarias en Cataluña si insiste en seguir postulándose como candidato, en la esperanza de que la amenaza se convierta en arma disuasoria capaz de obligarle a arrojar definitivamente la toalla.

El deterioro de relaciones entre Zapatero y Maragall ha llegado al terreno del odio personal. Ambos se detestan mutuamente. Pero a pesar del fracaso del tripartito y su proyecto estrella, el nuevo Estatuto, Maragall sigue pensando en repetir como candidato al Palau de Sant Jordi, conformando una situación de doble enfrentamiento en el PSC –contra la mayoría de su propio partido y contra Moncloa- que roza lo kafkiano.

Maragall ha asumido la necesidad de adelantar las autonómicas catalanas al próximo otoño, aunque, por increíble que parezca fuera de Cataluña, ha manifestado en repetidas ocasiones y en distintos formatos a sus compañeros de partido que está de acuerdo, pero les exige que le aseguren que el candidato a la Generalitat volverá a ser él. Para presionar dispone de un arma poderosa: es él quien tiene que firmar el Decreto de disolución del Parlament.

La Moncloa, sin embargo, lo tiene claro: el candidato del PSC será el todavía ministro de Industria, José Montilla. Como ya adelantara este diario (ver El Confidencial de 29 de mayo de 2006), Zapatero hará crisis de Gobierno en los próximos días, justo tras el referéndum del 18 de junio, un crisis de verdad, para permitir, entre otros cambios, la marcha a Cataluña de José Montilla, donde el ministro se convertiría en Conseller en Cap del Govern, puesto que ha quedado vacante, y no por casualidad, tras la remodelación efectuada por Maragall como consecuencia de la expulsión de ERC del tripartito.

El pasado sábado, 10 de junio, el diario barcelonés La Vanguardia, en una información titulada “La Moncloa prepara el relevo de Montilla”, abundaba en esta línea señalando que “no hay muchas dudas en La Moncloa de que Montilla tiene puesto en estos momentos su horizonte de futuro en Barcelona”. El diario aseguraba que el ministro de Industria “es lo suficientemente conocido en Cataluña, y su condición de ministro le permite la proyección pública necesaria”.

Tensión en la calle Nicaragua

Las cosas en la calle Nicaragua, sede barcelonesa del PSC, no están, sin embargo, tan claras. El enfrentamiento entre Montilla y Maragall ya impidió a éste último nombrar conseller a su hermano Ernest en la citada remodelación del Govern. Todos intentan convencerle de que lo deje, e incluso le han señalado ya una fecha tan emblemática como la de la próxima Diada, 11 de septiembre, para despedirse a lo grande, pero el molt Honorable no da su brazo a torcer.

La última prueba, por demás escandalosa, del pulso soterrado que ambos mantienen por la primogenitura del PSC está en las recientes palabras de Maragall poniendo en duda que un nacido andaluz pueda ser presidente, porque, para presidir la Generalitat “es importante allí donde has nacido”, en clara alusión al origen cordobés de Montilla.

La Moncloa confía tan poco en la racionalidad de Maragall para asumir el final de su vida política, que se ha visto obligada a esgrimir la amenaza de primarias con la esperanza de obligarle a abandonar definitivamente la idea de repetir como candidato. Los más pesimistas, con todo, temen que don Pasqual acepte el reto, lo que colocaría al PSOE y al propio Montilla en una situación muy complicada: ¿cómo correr el riesgo de quemar al ministro enfrentándolo a Maragall es esas primarias?

En cualquier caso, y como ya se avanzara el pasado 29 de mayo en este diario, los planes de Rodríguez Zapatero incluyen el adelanto de las próximas elecciones generales, que deberían tener lugar en marzo de 2008, al mes de octubre de 2007, adelanto electoral que iría precedido por una remodelación del actual equipo de Gobierno para antes del próximo verano, como se ha dicho más arriba, con tiempo suficiente por delante como para mejorar y consolidar las expectativas electorales del PSOE.

El Confidencial aseguraba en la mencionada información que, a tal efecto, “Zapatero ha puesto en marcha un equipo en La Moncloa que trabaja en esa hipótesis”, que se parecería como dos gotas de agua a la disolución anticipada de las Cortes que Felipe González efectuara a finales de verano del 89.