La Mano Negra, de Las pesquisas de Marcello en Estrella Digital
La campaña de insultos y descalificaciones contra el alcalde Gallardón que lanzó el mandril Federico de La Mañana de la COPE, escoltado por sus imitadores de los informativos y la noche de la cadena episcopal, no es fruto de la eufórica enajenación mental que sufre este animal que tiene en estado de alerta a los loqueros de la capital. Este demente, que aterroriza al PP y que cobra diezmos o mordidas en concesiones de televisión local y avales de las Cajas de Ahorro, es un agente incontrolado que trabaja más para el PSOE que para el PP, porque con sus alaridos cavernarios espanta al centro político. Pero lo hace, no desde la locura que habita en él, sino desde su condición de agente o zombi que obedece, ciego de entusiasmo, las directrices de la Mano Negra, el verdadero dueño y señor del PP, cerebro de la bronca nacional que sólo tiene un lema: cuanto peor, mejor.
La misma mano negra que estrelló a Aznar en las elecciones autonómicas vascas del año 2001, para que el PP rompiera para siempre sus relaciones con el nacionalismo, que lo empujó para que se metiera en la guerra de Iraq y que pretendió quedarse, a cambio de semejantes ayudas y otras inventadas por ella, con el multimedia de Telefónica que al final se llevó el grupo Planeta. Motivo por el cual la Mano Negra cogió a Aznar por el pescuezo y casi lo estranguló hasta que el tío del bigote, ya casi sin respiración y una vez fuera del poder, le pidió perdón.
La Mano Negra se pasea también por los palacios al anochecer. En más de una ocasión le quiso levantar la capa al Rey, presume de haber estrangulado a González y juega con Zapatero al ajedrez en una extraña partida, más propia de El Séptimo Sello de Bergman que de este iluso de Zapatero que se la toma a broma mientras dice que le dará jaque mate a besos. Pero la Mano Negra no se enfada, estira un dedo avisador, y le da treinta días al presidente para que rectifique o le anuncia, presuntuosa, la retirada de su regio apoyo a la negociación con ETA, como si en España no se pudiera vivir sin ella, porque la Mano Negra cree tener en su puño cerrado una capacidad ilimitada de matar y aterrorizar.
La Mano Negra está empeñada en el fracaso de la negociación con ETA, porque adora el caos y porque eso le estropea su plan para relacionar el 11M con ETA, y si hay paz y el sumario del 11M se cierra, pues adiós caos y adiós conspiración. Y por ello infiltra y controla al PP, a la AVT, fabrica vídeos y seriales de terror terrorista, mete el 11M en la manifestación de la víctimas, zarandea por el cuello a Gallardón, y luego disimula como si todo esto no fuera con él.
Pero la Mano Negra no duerme y actúa sin cesar. Sobre todo en el campo del PP, terreno de creyentes y católicos donde, curiosamente, la Mano Negra —practicante de ritos más satánicos y profanos— se presenta como cruzado de la fe, matador de infieles y defensor de libertades al estilo de esos falsos liberales del PP, codiciosos de negocios a la sombra del poder, que llevan en su escudo el lema de “liberal o te mato”. Y si no que le pregunten a Gallardón, vilipendiado por el mandril, abandonado a su suerte por Rajoy y colegas —nadie denunció por su nombre y su apellidos al autor del atropello— y sacrificado por la Mano Negra, que quiere colocar en la candidatura de la alcaldía de Madrid a Jaime Mayor Oreja —uno de sus muñecos con los que hace vudú—, o en su caso —y si se deja— a Esperanza Aguirre para que la presidenta de la Comunidad pueda optar al Congreso de los Diputados para el caso de que pierda Rajoy, se desmaye o lo estrangule la Mano Negra, que en ello está.
La Mano Negra se calza un guante de terciopelo rojo para manosear, sin descanso, a la izquierda, a Zapatero, a Pepiño, a De la Vega, a López Aguilar, etc., sobre todo ahora que otro de sus muñecos de vudú, Pepe Bono, cayó bajo los escombros del Monstruo de Seseña, donde José Antonio Sánchez espera sacar petróleo antes que agua después de forrarse el riñón con Paco Hernando, que está hoy bajo mil sospechas y bajo la atenta mirada del fiscal anticorrupción. Pero ese guante rojo no es el único de su colección. La Mano Negra tiene otros, azul o verde, para manosear a progres ecologistas y a pardillos catalanes como Boadella y su primo Arcadi, al que soba hasta la saciedad y el empacho, para acabar de hundir en la miseria a los Ciudadanos de Cataluña, a los que también aplaude el mandril desde la COPE, lo que es motivo más que suficiente para que se estrellen, por aquello de que hay amores que matan.
O que aprietan hasta la asfixia, como el estrangulador de Boston, o la mismísima Mano Negra, que ha convertido la AVT en otro de sus juguetes favoritos para que le jaleen la conspiración del 11M, para volver loco al Gobierno, bloquear al PP, crear el caos y la confusión, el cuanto peor mejor, que es lo que más le gusta a la Mano Negra. Ese extraño personaje dotado de doble personalidad, que quiere ser Barón Rojo y Marqués de Sade, y que se suele disfrazar de un aparente mortal cuando en realidad es de otro mundo y con unas ganas incontrolables de estrangular. ¿Quién es la Mano Negra? A la vista está.
