Dice la propaganda del Ministerio de Fomento que el Gobierno central ha licitado o adjudicado este año tramos de autovía o de AVE por valor de 770 millones de euros. Felicidades, aunque si ustedes recorren estos días la Autovía del Occidente se pasmarán por el escaso movimiento fabril que se percibe en la mayor parte del trazado.

De hecho, el calendario de esta infraestructura hacia Galicia es algo que hemos dejado de consultar hace ya tiempo, a fuerza de que nos hayan vuelto locos con las modificaciones, los retrasos o los puentes que se caen.

Sin embargo, lo que sí interesa destacar de esa cifra que ha dado Fomento es que tiene truco, mucho truco. De los 770 millones de euros, más de la mitad -tantos como 416- corresponde a los tres tramos complementarios de la variante de Pajares, cuya licitación estaba en marcha en el año 2004, pero, de pronto, llegó la ministra Magdalena Álvarez y canceló su trámite con peregrinos argumentos como el de que no le gustaba que se licitase proyecto y obra al mismo tiempo.

Sea como fuere, la Ministra se encontró con una hipotética grieta administrativa y la perfeccionó con un hachazo que de inmediato desvió cientos de millones de euros desde Asturias a otros lugares del Estado.

Algo similar sucedió con la aplicación del uno por ciento cultural, donde el manotazo que la ministra de Cultura, Carmen Calvo, le propinó a Asturias fue de antología, y, para más inri, vino seguido por el aplauso entusiasta de la consejera del mismo ramo en el Principado, Ana Rosa Migoya.

Las consecuencias de aquel caprichoso descalabro han sido tan evidentes que hasta la alcaldesa Felgueroso ha manifestado en el último Pleno municipal que no le cuadra tanta obra de Fomento en Gijón, o en sus alrededores, con el casi nulo nivel de inversiones de ese uno por ciento detraído de los presupuestos de grandes infraestructuras.

A nosotros tampoco nos cuadran las cifras. Lamentable papel el de Fomento.