Elecciones autonómicas. Paqual Maragall y José Montilla candidatos del PSC para la Generalitat
No sé de quién es la idea, pero me parece sublime. Sencilla, sin sarpullidos, ni erosiones, ni lágrimas, ni restas. Es la fórmula de la suma. Maragall de número uno y Montilla de dos para la Generalitat . No da para más. Excelente.
La teoría es buena por sencilla. Diseccionemos. ¿Qué problema tienen los socialistas? Que dudan del candidato. ¿Por qué dudan? Porque para unas cosas Maragall ya es un político quemado y para otros es un hombre con mucho recorrido. ¿Porque es positivo? Porque su conexión innata con una amplia mayoría del electorado, sin centrarnos en afinidad política, es importante. Porque su personalidad sigue intacta entre los más maragallistas y su catalanidad, frente a su peor enemigo CiU, está fuera de dudas. ¿Quién es la alternativa? Montilla. Pero tiene algunos problemas. El primero, su apellido. Es triste decirlo pero es así. Jordi Sevilla no iba tan desencaminado cuando se refirió a los charnegos hace unos meses. No difiere mucho de la opinión del president Maragall cuando el viernes respondía a una pregunta del Avui que decía que para llegar a ser president de la Generalitat era «importante allá donde naciste». ¿Cuál es la parte positiva del cordobés? Conecta a la perfección con todo el voto emigrante de los 60, que dejó de serlo hace mucho tiempo, pero la memoria no es débil para estas tonterías.
No es la primera vez que en política lo que es bueno en unos aspectos, es malo en otros. Los socialistas catalanes podrían conformarse con un simple: qué le vamos a hacer. Pero la solución es sencilla y comienza a consolidarse entre las mentes pensantes del socialismo catalán y no está mal visto desde los socialistas españoles.
Ningún partido, sobre todo los mayoritarios, plantea sus estrategias a la baja. En Cataluña, la intención de los convergentes y los socialistas es gobernar en solitario. Y plantearse desde el principio un horizonte diferente es un suicidio.
Con ese nivel de exigencia es normal que el PSC juegue fuerte.Y la apuesta más segura, sin lugar a dudas, no es ni Maragall ni Montilla, sino los dos juntos.
¿Qué se logra con ello? Que el catalanismo socialista se sienta identificado con las siglas del partido, de la misma forma que el socialismo más español respalde un proyecto del que ha sospechado durante los últimos tres años. Nadie pierde. Al revés. De esta forma nunca el PSC habrá sido tan PSC-PSOE, como rezan sus siglas.Y también de esa forma logran detener una fuga de votos muy importante, detectada en privado por el partido de Montilla, aunque lo niega de forma taxativa en público: el agujero que les provoca el nuevo partido de Francesc de Carreras y Arcadi Espada, Ciutadans de Catalunya.
Esta posibilidad está tan estudiada en Can PSC y Casa PSOE que hasta el Ministerio de Industria tiene ya un sustituto. Su nombre David Vegara, actual secretario de Estado de Economía, barcelonés, formado en la Autònoma y en la London School of Economics and Political Science. Profesor asociado de la Pompeo Fabra. Ex del Banc de Sabadell y también integrante del tripartito a su paso por la conselleria de Marina Geli. Perfil idóneo para mantener la cuota catalana.
El anuncio se realizaría después de la consulta del 18 de junio, pero, fíjense, no estaría supeditado al resultado del referéndum, cuestión que en los últimos días están reiterando los mandos socialistas. Como hizo Carmen Chacón en el programa de Josep Cuní, ante sus reiteradas preguntas el pasado viernes. Todo el mundo contento.
Este escenario puede dejar fuera de juego a la oposición. Sobre todo a CiU y ERC. Los convergentes han estudiado en profundidad los pro y los contras de que se presentara uno u otro. Pero los dos, no. La mayoría de sus dirigentes apuntan a que sería más sencillo enfrentarse a Maragall porque de esta forma es enfrentarse al tripartito y a una mala gestión. Pero esa misma sentencia ha ido cambiando en las últimas semanas. La opción Montilla les deja todo el espacio de la catalanidad centrada, donde CiU demostró en la mayoría de las contiendas electorales sentirse muy a gusto.Como el Athletic de Bilbao con la lluvia.
A ERC esta candidatura le puede complicar un posible tripartito futuro, porque Maragall y Montilla juntos, a estas alturas, pueden alcanzar los 50 diputados. La movilización sería por doble.
Dicen que Zapatero considera que Montilla ha rendido en Madrid todo aquello que podía. La OPA es uno de sus puntos flacos. De ser así, la posibilidad de la joint venture Maragall/Montilla tiene muchos números de tirar adelante. Pero, aunque la opinión del presidente será muy importante, la del PSC también. La sintonía existe. Siempre puede ocurrir que Maragall no quiera a Montilla como conseller primer y desee a Bargalló, su preferido. Pero el president es consciente que esta será su última oportunidad para demostrar que lo de las Olimpiadas no fue sólo un sueño.
alex.salmon@elmundo.es
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