SI tiene que abordar el proceso de paz sin el apoyo del Partido Popular, lo hará y está dispuesto a correr el riesgo de que salga mal y haya de nuevo actividad terrorista; el reloj ya corre hacia atrás y no habrá retrasos: durante este mes de junio se abrirá el diálogo con ETA. Ésta es, a grandes rasgos, la posición que expresa el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en una entrevista a La Vanguardia que hoy publicamos y celebrada en el palacio de la Moncloa después de que Mariano Rajoy decidiera esta semana romper relaciones con el Gobierno en esta sensible materia. Sereno, seguro y, como siempre, convencido de que el tiempo acabará dándole la razón y quitándosela a sus adversarios, Zapatero también se juega el próximo domingo una parte de su capital político en el referéndum del Estatut, circunstancia del todo novedosa ya que de esa manera la consulta del día 18 no se circunscribe a una evaluación exclusivamente catalana. Se examinan CiU, PSC, ERC, PP e IC, los tres del sí y los dos del no aquí en Catalunya, pero en Madrid los partidos de Zapatero y Rajoy sumarán los síes y los noes como propios. Dos últimas confesiones de Zapatero: es falso que Mas le pidiera que Maragall no fuera el próximo candidato del PSC en las autonómicas, y siempre, durante la negociación del Estatut, pensó que tras el referéndum lo lógico era celebrar elecciones anticipadas.