Ninguno de los grandes diarios norteamericanos o europeos ha lanzado las campanas al vuelo por la liquidación de Zarqaui. Ni siquiera los que con más ardor han apoyado, y con algunos matices siguen haciéndolo, la aventura de Bush en Irak. La prudencia ha marcado todos los análisis. Cuando no el escepticismo sin muchos paliativos. Pero las reflexiones de las últimas horas, hasta las que han partido de esta última actitud, han servido para trazar un panorama de lo que se espera que ocurra en Irak. Y ese es ya un punto de referencia del que se ha carecido en los últimos tiempos.
Frente al pesimismo de THE WASHINGTON POST --"probablemente la dinámica de la violencia entre comunidades ha superado ya el punto de no retorno"--, esto ha dicho el editorial de THE NEW YORK TIMES: "Para cambiar el curso de la insurgencia iraquí y revertir la alarmante marcha del país hacia la guerra civil hará falta, ante todo, un auténtico Gobierno iraquí de unidad nacional ... que respete la diversidad étnica y religiosa, y el mínimo indispensable en una vida moderna. Ello incluye electricidad, hospitales decentes, escuelas y una economía que funcione y que proporcione empleos adecuados. El jueves, el Gobierno iraquí dio un modesto paso en esa dirección nombrando titulares para los ministerios que estaban vacantes".
Partiendo de similares premisas, Mohamed Abú Ramán trazaba una disyuntiva particularmente tajante cara al futuro en ASHARQ ALAWSAT, el más moderado de los diarios árabes internacionales independientes: "El futuro de Al Qaeda en Irak depende de la sociedad suní. Si prosigue el proceso político y se logra integrar a los sunís, al tiempo que retrocede la violencia que se ejerce contra ellos y se produce un equilibrio de fuerzas y un diálogo entre las distintas confesiones religiosas, el futuro de Al Qaeda estará seriamente amenazado. Pero si el proceso político fracasa, Al Qaeda vivirá una época dorada en Irak".
"Puede que el Gobierno del primer ministro islamista y chií Nuri Al Maliki tenga una oportunidad para controlar la anarquía que arrasa Irak", ha dicho el FINANCIAL TIMES. "Acaba de obtener el apoyo parlamentario necesario para nombrar a los responsables de seguridad. ... Pero Irak sólo habrá derrotado realmente a Zarqaui si Maliki logra tener bajo control los ministerios de Defensa y de Interior, que hasta ahora han sido bastiones de milicias que defienden intereses de grupo y que alimentan la guerra entre comunidades".
Pero la aportación más original y belicosa ha sido la del THE WALL STREET JOURNAL: "Por importante que sea la muerte de Zarqaui, no constituye un punto de inflexión para Irak. Pero es una oportunidad. ... Esperamos que el presidente Bush la aproveche para reanudar la ofensiva militar. ... Una nueva operación militar implicaría una actuación más agresiva por parte de las tropas norteamericanas --y, probablemente, más bajas--, y las elecciones de noviembre están cerca. Pero la historia ha demostrado repetidamente que los norteamericanos están dispuestos a aceptar bajas si estas sirven a una causa vencedora. Su creciente oposición se debe a la imagen de impotencia frente a la explosión cotidiana de coches-bomba".

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