El intercambiador. Se está produciendo un cambio de piel en la sociedad española en general y en la madrileña en particular. Lo ocurrido con Inés Sabanés, su marginación dentro de IU, causa estupor. Desgastado el equipo masculino de Gallardón, sus chicas, Ana Botella, Pilar Martínez y Alicia Moreno se ponen al frente de movidas, concursos y 'manifas'. Ademas, claro, está la Aguirre. ¡Y María de Zayas!.
Antonio Chazarra ha sido durante bastante tiempo seguidor minucioso del devenir cultural de Madrid desde su responsabilidad dentro del Grupo Socialista de la Asamblea. Hoy, relevado en algunas funciones, su formación filológica le hace detenerse en aspectos más alejados de la brega diaria. Así, el diputado socialista, en un ensayo publicado en una revista madrileña, se deleita, y nos deleita, al glosar la significación de una mujer, María de Zayas y Sotomayor, la tan destacada como silenciada escritora de nuestro barroco. Novelista y autora de teatro, María de Zayas fue una madrileña noble, transgresora y heterodoxa, que escribía de mujeres infelices que se revelaban contra sus maridos.
En el Madrid que Chazarra pinta como «convulso, brillante, pesimista, duro, repleto de engaños y de dificultades», la palabra de la «guerrera» María de Zayas y Sotomayor se desfogaba, las más de las veces, por la vía de un refinado erotismo. Su obra se llegó a considerar el Decamerón español y tal vez por eso fue prohibida por la Inquisición. Chazarra subraya de ella una frase: «Me conoces por lo escrito, pero no por la vista». ¡Aquellas mujeres tenían que cuidarse mucho para no dar demasiado la cara! Hoy, ¿verdad, Inés Sabanés?, en algunos ámbitos, también... De María de Zayas se conoce una espléndida obra de teatro sobre aquel Madrid: La traición en la amistad. El título lo dice casi todo.
Lo de la Sabanés
Esa otra «guerrera», Inés Sabanés, la persona que mejor ha representado a Izquierda Unida en los últimos tiempos por estos lares, parece ser víctima de una «traición en la amistad». En todos los sitios cuecen habas y en Madrid también, por más que Esperanza Aguirre, no menos «guerrera», piense lo contrario. En una extensa declaración a Lo mejor, la publicación de las Autonomías que dirige el veterano periodista José Carlos Duque, la presidenta de Madrid da pistas sobre la política madrileña: «Madrid tiene un Gobierno que no ha perdido el sentido común; un Gobierno que quiere servirles [a los ciudadanos], y no servirse de ellos para dibujar un nuevo mapa político de España, o para pagar peajes a partidos separatistas para mantenerse en el poder..., y es justo también reconocer que, afortunadamente, ni a los socialistas de Madrid, ni a la Izquierda Unida se le ocurre decir las cosas que sus correligionarios defienden en casi todo el resto de España».
Detrás de lo de Sabanés hay quien ve, precisamente, unas diferencias entre Izquierda Unida de Madrid y Gaspar Llamazares. O, al menos, algunas justificaciones de los hechos vienen por ahí. ¡Mucho Madrid! -
¡Blanca, sorpréndete!
El pasado lunes, a la misma hora en que se anunció la manifa ante el Albéniz, estaba programada a bombo y platillo desde hacía semanas la presentación del libro Adolfo Marsillach. Las máscaras de una vida, que ha escrito el catedrático César Oliva, que además de ser una de las autoridades españolas de las Artes Escénicas fue amigo del actor, director y autor catalán. El libro tiene el mérito de contar la vida de Marsillach desde un prisma diferente al de su propia autobiografía, tan polémica por no dejar títere con cabeza. En la presentación del libro estaba prevista la presencia de Mercedes Lezcano, esa no menos polémica directora, otra «guerera». Un problema de salud hizo que le sustituyera en el tablado una de las hijas de Adolfo, Blanca Marsillach, que también empieza a guerrear... Junto a ella, además del autor del libro, el director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico -fundada por Adolfo-, Eduardo Vasco; la responsable de Síntesis, editora del libro, Carolina Centeno, y el maestro de ceremonias, Pedro Víllora, gran conocedor de la obra de Marsillach.
Vasco, de buena estirpe, reconoció la deuda con Marsillach. El maestro Oliva recordó que cuando Adolfo quiso presentar la Compañía lo hizo en Argentina, ante el mítico Miguel de Molina, al que no gustó el montaje, para sorpresa del director: «¡El teatro clásico se hace gritando!», exclamó el exiliado. En día tan señalado, Víllora exhumó unas declaraciones que le hizo en su día Adolfo: «El Albéniz tiene de bueno que está muy bien programado, pero tiene en su contra la dimensión». Y Blanca Marsillach confesó uno de los consejos reiterados de su padre: «¡Blanca, sorpréndete!». Un consejo que sirve para todos.
Boadella en Madrid
Como se sabe, Boadella, uno de los postreros habitantes del Albéniz, ha sido el último Premio Mayte. Pero el día en que se le otorgó, tenía compromisos en Francia y no pudo recoger el galardón. Gema, «guerrera», también, y Luis, dignos sucesores de Mayte tanto en su afición teatral como en la taurina, convocaron a un almuerzo con Boadella, de paso por Madrid. Unos cuantos admiradores del director y autor Boadella acudieron a la cita: Alonso Millán, Colubi, la Vera, Victoria Rodríguez, Closas, Villán...
Se le entregó el premio a Boadella, que dijo haber recibido últimamente dos laureles que le habían ayudado mucho, éste de Mayte y el de la Comunidad de Aguirre... Albert habló de su no improbable residencia en Madrid, como ahora la tiene más en Francia que en Cataluña. Y comentó también la deriva de su próximo espectáculo, sobre la Fiesta de los Toros. Una «controversia» en la que su actor fetiche, Fonseré, será el torero, y otro de sus grandes cómicos, Xavier Boada, hará de toro.
Javier Villán, lejos del «gafe de Las Ventas», también negoció algo con el catalán... Villán, fino tanto con la seda del teatro como con el percal del toreo, perpetra un invento basado en tres conversaciones con Ortega y Gasset, Ernest Hemingway y Pablo Picasso sobre los toros. Por medio está Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Ya saben lo que dijo Rafael «El Gallo»: «De Despeñaperros para abajo se torea y de Despeñaperros para arriba se trabaja». Aunque no lo parezca, todo un elogio para los de arriba... El toro, para el que lo trabaja. Como todo. ¿O no? Hombre, si además hay arte, como en el caso de Villán y Boadella, mucho mejor.
Botella, Martínez y Moreno, junto a Gallardón
Gallardón dice que ya está nombrado por Rajoy para optar a la púrpura de la Casa de la Villa, pero en el PP de Madrid dicen que hasta el rabo -finales de septiembre- todo es toro... Desde luego, sería una sorpresa que Gallardón no encabezara esa lista. Pero todo es posible en Granada. Entre las «guerreras» del propio Gallardón, Ana Botella gana terreno. La concejala de Servicios al Ciudadano ha puesto en marcha esta semana el invento Oportunidades para el Mundo, una campaña de junio de 2006 a marzo de 2007 para abrir los brazos a la inmigración. ¡Tela! Diez meses de «movida», antes del 27 de mayo electoral. Detrás de Botella, la efectiva Pilar Martínez, que tendrá la M-30 como los chorros del oro para ese 27-M, y que esta semana dio en la Feria del Libro su VIII Premio Río Manzanares a la novela 'Las horas náufragas', de otra mujer, Mercedes Chozas. En tercer lugar, Alicia Moreno. En el tema del Albéniz, Martínez defiende a Moreno. Y Botella guarda un discreto silencio. Bueno, Gallardón insiste en que irá esta tarde de manifa.
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