Este fin de semana tendrá lugar en Barcelona un evento singular, y no nos referimos al Salón del Cómic. Nos referimos a otro salón, en el que también se darán diversidad de viñetas: el dedicado a viudos y viudas, solteros y solteras, divorciados y divorciadas, separados y separadas, en fin, a personas que no tienen pareja, bien porque no la han encontrado jamás, bien porque la han encontrado demasiadas veces y no se han quedado con ninguna. Se trata del Salón Singles --un lugar en donde las personas que buscan a su media naranja tienen la oportunidad de hallarla--, que celebra su segunda edición después de que la primera, el año pasado, alcanzara un éxito considerable, --contabilizado en número de visitantes, no en parejas conseguidas al cabo del evento (¿tal vez debería ser esta última la cifra de peso?)--.

Se calcula que en España hay más de ocho millones de personas de 30 a 55 años sin pareja, que ya es decir. El 79% de ellas confiesan estar buscando una: eso hace un total de casi seis millones y medio de personas que se buscan sin hallarse. Podríamos pensar que la culpable es la extensión del territorio español. Teniendo en cuenta que el área del país es de 504.750 kilómetros cuadrados, quiere decirse que por cada kilómetro cuadrado, es decir, por cada 10 manzanas, hay 12,8 solteros buscándose unos a otros.

No es tipo aguja en un pajar, pero seguramente deben de apostarse en esquinas distintas, y además, desde luego, con la desventaja de que, aunque se crucen, no pueden reconocerse a simple vista porque no emplean, que nosotros sepamos, ningún distintivo que los caracterice. Sirva como humilde propuesta: ¿por qué no un pin o, mejor aún, una de aquellas pulseras de colores fosforescentes? (los estadounidenses ya tienen su single ring, idea de un empresario avispado que lo vende como el símbolo del orgullo del solitario; paradoja: ponértelo indica que estás disponible, y si lo estás, ¿es que quieres dejar de estarlo?).

SI ESPAÑA es demasiado grande, el Salón Singles lo soluciona ofreciendo una densidad de población mucho más apretada y prometedora. En 12.000 metros cuadrados habrá más de 20.000 personas disponibles, lo que arroja la friolera de 1,6 solteros/as por metro cuadrado. Cada seis baldosas --y si el suelo no es de baldosas, quedarán distribuidos con la misma generosidad-- habrá un ser humano dispuesto a entablar no ya una conversación, sino incluso la andadura en común del resto de su vida. Para facilitarles la tarea, además, la directora de una de las agencias matrimoniales punteras en Catalunya ha organizado unos cursos de seducción en los que se impartirán los secretos conocimientos necesarios para atraer y convencer a quien nos interesa. Y, por si fuera poco, para quien quiera adentrarse por sí solo en el estudio del tema o no tenga tiempo de acudir a las clases, la editorial Columna, siempre atenta a las necesidades de todo tipo de lector, ha publicado Sedueix-lo, el manual escrito por la mencionada directora y cuyos objetivos son incrementar el nivel de inteligencia seductora --después del descubrimiento de la inteligencia emocional, sin duda uno de los grandes pasos en el conocimiento del alma y la conducta humanas--, aportar confianza en uno/a mismo/a, ampliar la visión de las relaciones humanas --tal vez en el sentido de: si no es esa, otra será--, generar nuevos comportamientos y descubrir los procedimientos internos de cada cual.

¿La cuestión, a la vista de las cifras, es preocupante? En la actualidad hay un 65% más de solteros que hace 15 años. ¿Listos? ¿Impacientes? ¿Egoístas? ¿Adictos al trabajo? ¿Miedosos? ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué pasa? ¿Acaso alguien opina que la pareja no funciona? ¿Quizá se han modificado las relaciones porque se han transformado los papeles que se desempeñan en ellas? ¿No tenemos tiempo de buscar? ¿Todo lo bueno ya está pillado? ¿Hay crisis de parejas? ¿Es útil la reunión de tantas personas caracterizadas por la misma situación? ¿Tiene gracia ligar cuando se va a ligar, o a todos nos gusta más tener la sensación de que el destino, sabio y generoso, pone por fin en nuestro camino al gran amor de nuestra vida? En definitiva, ¿tiene sentido buscar pareja, o es algo que se encuentra cuando se encuentra si es que se encuentra?

EL SALÓN Singles no es precisamente romántico: la parte práctica brilla por su presencia. Pero es una forma como cualquier otra de conocer gente con ganas de conocer gente. Además, el acontecimiento promete. Tanto es así que habrá recuperación o repesca: en septiembre vuelve a organizarse el mismo salón, pero en Madrid. Allí podrán volver a intentarlo quienes no se coloquen esta vez en las seis baldosas adecuadas o quienes, bien colocados, consigan su objetivo pero tengan alguna reclamación al respecto. Que el azar reparta suerte. Ya sea la de encontrar pareja, ya sea la de quedarse, una vez más, libre para la próxima fiesta.