La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

9 Junio 2006

Fanta para todos hasta que se acabe el duro, de Victoria Prego en El Mundo

Tarrasa. ERC tiene un público mucho más militante, más activo y más reivindicativo que el de los nacionalistas de CiU y del PSC. Eso se vio ayer tarde en el mitin que Carod dio en las afueras de Tarrasa, en el barrio de San Pedro. Todas las edades estaban presentes en el pabellón deportivo con 450 sillas dispuestas para la ocasión, aunque los organizadores hubieron de retirar finalmente cuatro filas porque aquello no se llenaba. Las viejas canciones de reivindicación política e identitaria de Raimon y Lluís Llach, Diguem no y No és aixó, componían ayer tarde el sonido de fondo a la espera de la llegada de Carod y del diputado en el Congreso Ridao, al que llaman «el padre» de este Estatuto, aunque ahora el padre no quiera reconocer al hijo y pidiera ayer un no como una casa al texto que ha resultado tras el pacto Zapatero-Mas. Ahí les duele.

Lo que pasa es que en el ánimo de los dirigentes de ERC conviven ahora mismo dos corrientes no formuladas y contradictorias en su orientación pero que, al final, están orientadas ambas al mismo objetivo. La verdad es que ni siquiera a ellos este Estatuto les parece del todo mal. Y, sin embargo, están haciendo una campaña rotundamente crítica con el texto y reivindicando otra cosa muy diferente. Ni votos afirmativos críticos, ni abstenciones ni nada de nada: no. Y otra cosa: ¡independencia, ya!

Por la mañana, en la facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, Carod y Puigcercós lo habían dejado claro: van a trabajar por una Cataluña independiente, por una nación con Estado. Comparecieron ambos allí con el irlandés Gerry Adams -que estaba de adorno, porque en su intervención embarullada e inconexa quedó claro que no tenia ni idea de cuál era el problema catalán- y lo dijeron así. «Queremos un Estado catalán dentro de Europa y queremos utilizar el procedimiento que la UE ha establecido para Montenegro».

Por ahí van a empujar los dirigentes de ERC sin concesiones. Pero eso es porque ya tienen puesto los ojos, no en el referéndum, sino en las elecciones anticipadas. Ésta es ahora mismo la apuesta de todos y el referéndum es la plataforma desde la que tomar posiciones ante los comicios.

ERC aspira a que el no alcance el 25 o el 30% de los votos emitidos, aunque ese no tenga que compartirlo con el PP. Eso no les importa, porque «con ese porcentaje», dice uno de sus dirigentes, «nosotros nos colocaríamos bien para las elecciones». La previsión de los líderes republicanos es que «el 18 de junio vamos a quedar todos más o menos contentos. Y lo importante es lo que viene después».

Y es aquí, en la campaña electoral en la que realmente estamos, donde entra Montenegro, entra la «nación con Estado», la España engañadora y estafadora, la Cataluña «harta de pagar y de callar» y el voto negativo que necesitan imperiosamente estos políticos que han consentido, cierto, que sus bases se comportaran como unos vándalos en la calle, pero que han actuado como unos modosos catecúmenos en el Parlamento. Y en ello están, habiendo recuperado el papel de conciencia crítica del nacionalismo catalán y defendiendo a voz en cuello la independencia y un Estado propio. «¡Visca Catalunya lliure!», terminó Carod ayer en Tarrasa. Nada de racanear, claro que no: ¡Fanta para todos hasta que se acabe el duro!

© Mundinteractivos, S.A.

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