Insoportable, realmente insoportable el debate desatado tras la última colisión PSOE-PP sobre ETA y sus procesos. Y además, barato, irresponsable y autodestructivo. Ante barbaridades como que "el proyecto de Zapatero es el de ETA" (Ángel Acebes, número dos del PP) o que "Rajoy antepone su interés personal a la causa de la paz" (José Blanco, número dos del PSOE), bien se puede aplicar aquello de que los ciudadanos no se merecen ni un Gobierno ni una oposición tan insensatos.
Todo esto es desalentador para quienes seguimos viendo en la desaparición de ETA un objetivo común de la gente bien nacida, al margen de su fe política o el sentido de su voto. Ese objetivo requiere la ineludible complicidad del PP y el PSOE, lo cual no impide a los de mi oficio una crítica constructiva de las respectivas posiciones, incluidas las que atañen a la forja de dicha complicidad.
En ese sentido, servidor siempre desvía la carga de la prueba hacia el Gobierno. Porque juega con la ventaja de controlar todos los resortes del poder y, de forma más específica, es el responsable de la política antiterrorista. Zapatero es el conductor. Y parece manejar un coche sin frenos, sólo con acelerador. El freno es el PP, pero Zapatero tiene mucha prisa. Solo quiere a Rajoy de pasajero. A bordo, aunque sin tocar nada. Si se estrellan, se estrellan los dos. Si el coche llega a su destino (la "paz"), el mérito será del que conduce.
Sin embargo, Zapatero debería entender que el poder condicionante de Rajoy, como el del freno en un coche, no es un peligro para nadie sino una garantía para todos. También para el conductor, porque un coche sin frenos está abocado a estamparse o a salirse de la carretera en un bache inesperado o una curva pronunciada.
Dicho todo lo cual, tan injurioso resulta insinuar que Rajoy se dedica a obstaculizar la pacificación de Euskadi para afianzar su liderazgo en el PP como acusar a Zapatero de conjurarse con ETA para poner a España patas arriba. Es lo último que se despachaba ayer, a modo de calentamiento para la sesión parlamentaria de esta tarde, en la que se presentarán las mociones derivadas del debate sobre el Estado de la Nación.
Al menos ya sabemos que la comunicación del Gobierno para afrontar el trato directo con ETA se queda para después del referéndum del Estatut. No ha entrado en el pleno de esta semana y la siguiente no hay sesión. El PSOE podía haberla presentado hasta las 16.00 h. de ayer, pero no lo hizo. Por rebajar la tensión en el pleno de esta tarde, en el que se votará la moción del PP (la desaparición de ETA como paso previo a "cualquier iniciativa"), que será rechazada por todos los grupos.

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